<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440</id><updated>2011-04-21T20:52:36.256-07:00</updated><category term='menores'/><category term='filtros optenet'/><category term='crisis institucional'/><category term='control'/><category term='crisis vocaional'/><category term='iglesa'/><category term='javier fesser'/><category term='libertad'/><category term='secta'/><category term='opuslibros'/><category term='supernumerario'/><category term='direccion espiritual'/><category term='dejar el opus dei'/><category term='prelatura personal'/><category term='opus'/><category term='numerario'/><category term='agregado'/><category term='opus libros'/><category term='iglesia'/><category term='sgilo sacramental'/><category term='salida de la obra'/><category term='recontruccion de personalidad'/><category term='retamar'/><category term='falsa espiritualidad'/><category term='ex opus'/><category term='coaccion'/><category term='opus dei'/><category term='secretos'/><category term='confesion'/><category term='internet'/><category term='vocacion'/><category term='integrismo católico'/><category term='metodos sectarios'/><category term='crisis vocacional'/><category term='documnetos opus dei'/><category term='censura'/><category term='integrismo'/><category term='camino'/><category term='conciencia'/><category term='secta destructiva'/><category term='Correccion fraterna'/><category term='salida'/><category term='alexia'/><title type='text'>recursos para dejar el Opus Dei</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-7898644111247048830</id><published>2008-10-25T05:50:00.000-07:00</published><updated>2008-10-25T05:51:35.907-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Correccion fraterna'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><title type='text'>La corrección fraterna en el Opus Dei</title><content type='html'>Nos dice &lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=13360"&gt;Alejandro&lt;/a&gt; (22-10-08) que: “algo hay en la Obra que está creando enfermos, frustración y actitudes poco evangélicas. Y ahora nos proponemos "dignificar la Labor". Aunque sea lo último que hagamos en nuestras vidas”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya que os lo habéis propuesto, os sugiero, a los miembros cuyo portavoz eres, una forma de dignificación que atañe directamente al mandamiento de amar a Dios, que es la Verdad, y al prójimo, que lo es a imagen y semejanza de Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien os llame: “tienes un momento”, “querría decirte una cosa”, o algo similar  decid que no, que no lo tenéis, que ahora no podéis, que no te encuentras bien, que luego te busquen. Di lo que quieras, incluso tómate una aspirina o unas vacaciones, pero deja plantado al corregidor. Los estatutos, que son para la Prelatura el “Espíritu del Opus Dei” sancionado por la Iglesia, obligan a ejercer la corrección fraterna, pero no obligan a recibirla. Al menos, no lo dicen así.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La corrección fraterna que se vive en el Opus Dei no parece que sea cosa de Dios, puesto que no se debe condenar, ni juzgar, ni corregir, ni ayudar espiritualmente a nadie sin oírle previamente, sin que exponga sus motivos para hacer lo que hace o para dejar de hacerlo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Nunca? En ningún caso, excepto el más grave de legítima defensa.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La falta de audiencia previa atenta directamente contra la caridad, contra la prudencia, contra la justicia, contra el Evangelio, contra la Iglesia, contra la fraternidad, contra los derechos humanos más evidentes y elementales y contra el mismísimo sentido común.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La corrección busca la verdad. La humildad es la verdad. La defensa de la verdad es, pues, defensa de la humildad. El derecho a la defensa de la verdad nunca puede ser incompatible con la humildad, ni con la corrección. Ni puede venir de Dios la mentira, ni el consentir la falta de verdad. Dios es la Verdad y no se concibe que Él se niegue a Sí mismo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La corrección fraterna que se practica en el Opus Dei y que está regulada en el punto § 5. Corrección fraterna, del Catecismo, 7ª Edición (2003), resulta extraña a Dios, al cristianismo, a la doctrina de la Fe Católica, a los derechos humanos inalienables e indisponibles, a la naturaleza de las cosas y, en definitiva, al sentido común más elemental del ser humano.&lt;br /&gt;Por eso deforma las conciencias. Por eso tiende a convertir a las personas normales, justas y sensatas en unos auténticos canallas sin conciencia; en unos autómatas alienados sin hálito de vida interior, o con ella perturbada, que es peor. Por eso la propia Institución pierde vitalidad, porque mutila y anula la creación y propagación de vida inteligente en su seno. Las personas sensatas no pueden soportarlo y se van; o las apartan; o enferman. No es tanto lo que pueda ser objeto de corrección fraterna, cuanto lo que supone de carga para las conciencias y para la vida interior.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caro precio a pagar por la unidad. Caro e injusto. Injusto e inútil, porque ni Dios logró tanto para su Iglesia. No quiso lograrlo porque nos desea libres; libres de verdad y para la verdad, que es cuando tiene verdadero valor y mérito la unidad.&lt;br /&gt;Y la corrección fraterna según el Catecismo de 2003 es DOBLEMENTE extraña, puesto que tampoco se ajusta a lo que prevén los propios Estatutos de la Prelatura en su artículo 91:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los fieles de la Prelatura, teniendo presentes las normas de caridad y prudencia, están obligados a ejercer la corrección fraterna, de modo que, cuando sea el caso, se aparten mutuamente de las costumbres que repugnan al espíritu del Opus Dei. 91. Praelaturae fideles, memores normarum caritatis et prudentiae, exercere tenentur correctionem fraternam, ut, in casu, sese mutuo amoveant a moribus, qui spiritui Operis Dei repugnent”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notad que este artículo NUNCA impone el silencio al recibirla, ni exige al fiel “corregido” que renuncie a su más elemental derecho a defender la verdad o a su conciencia; ni tan sólo exige que se oiga o acepte la corrección. Sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nadie vea en estas líneas una crítica al contenido del art. 91. Todos tenemos el derecho y la obligación de colaborar a que las sociedades y las instituciones sean más justas, más humanas y mejores. No, mi objeción no es a lo que dicen los Estatutos, sino a cómo se desarrolla su contenido en la praxis por medio del Catecismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, el Opus Dei configura de hecho y de derecho en su Catecismo la corrección fraterna como una cuestión de “legítima defensa”, pero referida tanto al bien propio como al de sus miembros. Es decir, la enmarca indudablemente dentro del ámbito disciplinario, no del propiamente ascético, pero atribuyéndole también efectos ascéticos, es decir, confundiendo de nuevo lo que es bueno para la persona (las cuestiones de conciencia) con lo que es bueno para la Institución (las cuestiones de gobierno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo hace prescindiendo del principio contradictorio, que forma parte inseparable de la virtud de la prudencia y de la virtud de la justicia, anulando al sujeto corregido y sentando un orden disciplinario ajeno a la prudencia y a la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucha caridad con la que se exija la corrección, no puede haber caridad donde no está primado el interés individual de la persona, sino el de la institución. No puede haber caridad porque no hay verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos para Alejandro y sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mineru.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Publicado en Opuslibros&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=13374"&gt; Fieles auténticamente extraños II&lt;/a&gt;, Leer la &lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=13374"&gt;primera parte&lt;/a&gt;]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-7898644111247048830?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/7898644111247048830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=7898644111247048830' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7898644111247048830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7898644111247048830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/10/la-correccin-fraterna-en-el-opus-dei.html' title='La corrección fraterna en el Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-3300252022458790864</id><published>2008-10-24T03:41:00.001-07:00</published><updated>2008-10-24T03:41:43.873-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='camino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secretos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alexia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='javier fesser'/><title type='text'>Los monstruos imponen el 'Camino'</title><content type='html'>Javier Fesser firma un retrato del Opus Dei que horroriza pero cuya fuerza convence&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS BOYERO&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi (o más gráficamente, sufrí) Camino en un pase hace dos semanas. En soledad, anhelando que terminara el calvario de la niña que la protagoniza, sintiéndome revuelto en cuerpo y alma. Cuando me preguntan que si me ha gustado, descubro que el término gustar puede ser completamente inapropiado, incluso frívolo para juzgarla. Me horroriza el universo que describe Javier Fesser e imagino que ése era su propósito al desarrollar esta historia de terror, de monstruos manipulando el intolerable dolor de una criatura letalmente enferma, ofreciendo su inmolación con infinita crueldad a un dios desconocido. En mi caso, el director ha conseguido hacerme pasar dos horas infernales, que desvíe la mirada de la pantalla, que pasado el tiempo mantenga en la retina y en el oído la cara y la voz de esa niña, el estupor y el asco hacia la secta de modales suaves, dialéctica meliflua, consignas implacables y fines salvajemente primitivos que la utilizan como sacrificio religioso. Es el precio sensitivo que tengo que pagar como espectador al ser testigo del funcionamiento, los mecanismos psicológicos, la metodología, el anverso y el reverso de los templos del fanatismo, sea éste en nombre de Alá, de Dios o de Satanás. Supondría un alivio imaginar que lo que nos muestran es ficción, una narración sobre princesas desamparadas y villanos indestructibles que mancillan su inocencia y las obligan a corromperse, una batalla entre la luz y la oscuridad en la que forzosamente tiene que aparecer y triunfar el paladín del bien, una fábula convenientemente maniquea con tranquilizador o exaltante final feliz. No lo es. Hasta los habitantes del limbo saben que Javier Fesser está hablando de la Obra, de los principios, comportamientos, rituales, objetivos terrenales y celestiales de una organización religiosa que nunca ha descuidado el poder económico, político y social.&lt;br /&gt;Berlanga nos hizo reír utilizando la sátira con personajes del Opus Dei en la espléndida La escopeta nacional. Esa novela tan eficaz en sus propósitos de comercialidad como chapuceramente escrita titulada El Código Da Vinci consiguió el desgarro de vestiduras y la inhabitual quejumbre pública de los discretos hijos espirituales de Escrivá de Balaguer. La embestida de Javier Fesser contra ellos no tiene formato de comedia ni de intriga, sino de tragedia. Aun más atroz porque las víctimas son niños. Una cría que es pura vida, utilizada como chivo expiatorio para la glorificación de la muerte y de la voluntad de Dios no ya por los mandarines de la secta sino por su propia, ciega y tenebrosa madre, y una hermana a la que estratégicamente lograron robotizar en la adolescencia, en la edad de la incertidumbre.&lt;br /&gt;Sé lo que rechazo en este testimonio tan alarmantemente hermanado con la realidad. Me molesta la visualización machacante de los sueños y las pesadillas de la protagonista, las naturalistas secuencias del quirófano, un cura joven que resulta más caricaturesco que veraz, la excesiva y obsesiva utilización de la música, un desenlace inútilmente alargado. Me enamora demasiado esa cría maravillosa llamada Nerea Camacho como para distanciarme mínimamente de su tortura. Me creo lo que dicen los niños y cómo lo dicen. Me gusta la piedad de Fesser hacia ese padre débil, dubitativo, aterrado e impotente. Y me provocan mucha grima y miedo los apacibles verdugos. Si te obligan a elegir compañías indeseables entre las pavorosas sectas casi prefería a los simpáticos y siniestros ancianitos de La semilla del diablo. Y me entra el mal rollo cada vez que recuerdo Camino, lo cual me hace deducir que posee fuerza, que me ha tocado.&lt;br /&gt;He apreciado el intimismo, la sutileza y la comprensión hacia los personajes de la película japonesa Aruitemo, aruitemo, un reencuentro familiar en el que andan sueltos los fantasmas, las viejas heridas, las medias verdades, la imposible catarsis. Y supongo que el caos que describe la curiosa y deslavazada película palestina El cumpleaños de Laila se parece bastante a la realidad. Y me cuesta recordar algo de la pretendidamente graciosa pero delirantemente boba película francesa Louise-Michel. Y lo que me cuentan en la canadiense Mamá está en la peluquería, los consecuentes traumas que padecen tres hermanos por la rotura de matrimonio de sus padres y la huida de la madre, lo ha hecho con mejor fortuna el cine en bastantes ocasiones. Qué difícil te lo pone la Sección Oficial para entusiasmarte un poco con alguna película. Acabas conformándote con lo que sólo es digno. Y la resignación siempre es cansina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cine/monstruos/imponen/Camino/elpepucin/20080926elpepicin_2/Tes"&gt;Publicado originalmente en el diario El Pais 26/09/2008&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-3300252022458790864?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/3300252022458790864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=3300252022458790864' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3300252022458790864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3300252022458790864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/10/los-monstruos-imponen-el-camino.html' title='Los monstruos imponen el &apos;Camino&apos;'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-5593741061895524413</id><published>2008-10-24T03:31:00.000-07:00</published><updated>2008-10-24T03:32:09.332-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='camino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secretos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alexia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='javier fesser'/><title type='text'>[ Sobre la película Camino ] Javier Fesser: “El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGitVK7VLI/AAAAAAAAAAw/izhCWEJgUEI/s1600-h/super8.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 136px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGitVK7VLI/AAAAAAAAAAw/izhCWEJgUEI/s320/super8.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260664739406238898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Carta abierta al Opus Dei. Javier Fesser&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director Javier Fesser, que se inspiró en su última película, Camino, en la historia de Alexia González-Barros, afirma en una carta abierta hecha pública hoy que el Opus Dei “sí ha utilizado para sus fines el calvario” de esta niña “en clara y desconcertante connivencia con sus familiares”. Javier Fesser responde así a las críticas recibidas por su película, inspirada en la historia de la hija menor de una familia del Opus Dei que falleció de cáncer en 1985 y que está en proceso de canonización. El hermano de Alexia, Alfredo, ya ha respondido a la misiva de Fesser. Sostiene que es “falso” que el grupo religioso haya utilizado a su familia.&lt;br /&gt;El cineasta asegura en su carta que el Opus Dei “sabe perfectamente que esta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son”. “Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en Camino se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso”, apunta el cineasta.&lt;br /&gt;La carta agrega que “quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan esta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y, sin embargo, esta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Texto íntegro de la carta enviada por Javier Fesser&lt;br /&gt;Carta abierta al Opus Dei&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen mis amigos que, como era de esperar, el Opus Dei no ha entendido nuestra película. Yo creo que es al contrario. La han pillado tan bien y se reconocen de tal manera en el retrato que de ellos se hace, que no podrían aceptarlo sin echar el cierre al tinglado. Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en CAMINO se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso. Y como artistas que son de la contrapropaganda y del anonimato, han utilizado una vez más a Alexia González-Barros y a su familia para desviar inútilmente la atención sobre el tema que más duele en la película: el camino que proponen e imponen a miles de inocentes personas que por una cosa o por otra han terminado enredados en su viscoso entramado pseudoespiritual es un camino a ninguna parte.&lt;br /&gt;El Opus Dei, que sí ha utilizado para sus fines el calvario de una pobre niña adolescente, en clara y desconcertante connivencia con sus familiares, sabe perfectamente que ésta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son. Qué curioso que en ésta película el Opus Dei salga mal parado y Dios no. ¿No eran la misma cosa? ¿No es el uno la obra del otro? Parece claro que no. Quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan ésta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y sin embargo ésta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea.&lt;br /&gt;Javier Fesser&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Respuesta de Alfredo González-Barros&lt;br /&gt;Aclaraciones de Alfredo González-Barros a Javier Fesser&lt;br /&gt;Acabo de tener noticia de la carta abierta de Javier Fesser al Opus Dei y, una vez ms, por alusiones, querría aclarar brevemente algunos puntos:&lt;br /&gt;“Me veo en la obligación de dirigirme nuevamente a Javier Fesser para pedirle que, de una vez por todas, deje en paz a la familia González-Barros.&lt;br /&gt;Es completamente falsa la afirmacin de que el Opus Dei haya utilizado a mi hermana Alexia y a mi familia para desviar la atención. ¿Cómo se atreve usted a hablar de connivencia del Opus Dei con mis familiares? Ahora resulta que tampoco podemos defendernos: sólo faltaba que cuando lo hacemos, usted nos acuse de hacerlo al dictado.&lt;br /&gt;Tampoco le parecen sinceras las cartas que otras personas de mi familia están escribiendo, tras sentirse dolidos y utilizados por su campaa de márketing.&lt;br /&gt;Si, como le pedimos desde el principio, usted hubiera retirado la dedicatoria a Alexia González-Barros, nada de esto habría sucedido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGgJA2qJvI/AAAAAAAAAAg/SdWOwtimdI8/s1600-h/camino-fesser-sans.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 157px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGgJA2qJvI/AAAAAAAAAAg/SdWOwtimdI8/s320/camino-fesser-sans.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260661916453971698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-5593741061895524413?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/5593741061895524413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=5593741061895524413' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5593741061895524413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5593741061895524413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/10/sobre-la-pelcula-camino-javier-fesser.html' title='[ Sobre la película Camino ] Javier Fesser: “El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGitVK7VLI/AAAAAAAAAAw/izhCWEJgUEI/s72-c/super8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-556693541687361787</id><published>2008-10-03T13:29:00.001-07:00</published><updated>2008-10-03T13:29:57.560-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='retamar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesa'/><title type='text'>Retamar: ¿Hay un cambio de estrategia?.-tomado de www.opuslibros.org</title><content type='html'>Hermione : &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que visito esta página pero hasta ahora no me he decidido a escribir. El motivo de hacerlo es porque en estas últimas semanas mi preocupación ha subido muchos enteros; la mía y me consta, que también la de muchas otras familias del colegio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Comenzaré diciendo que tengo a mis hijos en Retamar, obra corporativa localizada en Pozuelo de Alarcón, provincia de Madrid. He tenido a todos mis hijos allí, en general con gran satisfacción por la educación recibida y ahora me quedan dos. De unos años para acá las cosas han cambiado mucho y no precisamente a mejor. Quiero decir que esto que escribo yo lo hemos comentado con bastantes familias, con miembros de la obra incluidos y coincidimos bastante en el enfoque.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En estos últimos cursos hay varias cosas que vienen pasando y contribuyen a mi preocupación... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.         Bastantes profesores del colegio, del orden de decenas, que llevaban muchos años trabajando allí, no pocos de la obra, han ido desapareciendo del centro sin que se tenga una idea clara de los motivos. Pienso por ejemplo en un par de numerarios, con mucho prestigio, buenos educadores, que querían a los chicos y a las familias y nos atendían estupendamente. Además directivos en el colegio.&lt;br /&gt;En su lugar aparecen unos críos de veintitantos años, bastantes de ellos numerarios, cuyo único objetivo en la vida es llevar a los alumnos por los clubes, constituyendo la parte fundamental de su preceptuación con ellos y no otros aspectos educativos  de mayor calado y a más largo plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=13206&amp;mode=&amp;order=0&amp;thold=0"&gt;Lea el artículo completo...&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-556693541687361787?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/556693541687361787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=556693541687361787' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/556693541687361787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/556693541687361787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/10/retamar-hay-un-cambio-de-estrategia.html' title='Retamar: ¿Hay un cambio de estrategia?.-tomado de www.opuslibros.org'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-7906846424850236611</id><published>2008-10-03T13:16:00.001-07:00</published><updated>2008-10-03T13:16:45.341-07:00</updated><title type='text'>La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei en Valladolid</title><content type='html'>Testimonio de “Aldebarán”,&lt;br /&gt;Ex numerario del Opus Dei que vivió en el&lt;br /&gt;Colegio Mayor Peñafiel&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida “Oreja de Guardia”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto el artículo de LuzLópez en Opuslibros, y me admira el valor que tiene para hablar del Opus Dei en una ciudad como Valladolid y sobretodo tratándose del colegio mayor Peñafiel… la obra corporativa “estrella” de la delegación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo unos días pensando en escribir. Me daba miedo que me identifiquen, porque sé perfectamente que ellos (los directores del Opus Dei) siguen al día lo que se publica en Opuslibros. Luego he pensado en mi última entrevista antes de irme del Opus Dei, con J M., vocal de san Miguel de la delegación de Valladolid. No se fiaba de mi, no me escuchaba (no me extrañó), sólo soltaba su discurso. Me dijo un montón de veces que la masturbación es muy mala y la homosexualidad también (¡qué obsesión!) y que si había mantenido relaciones homosexuales o heterosexuales, se lo dijera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le conté que la Obra no es para mi y que pensaba (y pienso) que para nadie, le dije que no quería seguir necesitando de pastillas para perseverar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a repetirme lo anterior y que seguro que ése era el motivo de que quisiera “perder mi alma para siempre”, “dar la espalda a Dios” y “ser un infeliz ahora y eternamente”… Así, durante dos horas. Cuando me repitió que “el onanismo es una practica repulsiva” y “no digamos lo de los homosexuales”, dijo, me levanté y me fui…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la puerta me preguntó, como servil, “¿pero no serás tan tonto de ir diciendo cosas malas de la Obra?”. Le respondí que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No diré nada malo de la Obra, no faltaré a mi palabra. Voy a decir la verdad, lo que hay, y lo que se hace en el colegio mayor Peñafiel donde he vivido -como numerario del Opus Dei- varios años mientras fue centro de estudios y, después de 2005, cuando se transformó en colegio mayor “abierto”. No acusaré a nadie y omitiré cosas que dejarían muy mal a no pocos de vosotros, directores semidioses del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leáis este artículo -directores del Opus-, sacaréis la interminable lista de los ex numerarios de Peñafiel y me reconoceréis. Me da lo mismo, ¿qué podéis hacer? Somos muchos, muchos, demasiados, los que nos hemos ido en silencio, como ladrones, a escondidas y que podríamos decir lo mismo que digo yo. Si os molesta la “luz del día y el agua clara” os sugiero que reflexionéis sobre lo malo que es el “onanismo” de la mente y la esquizofrenia y la mentira hecha institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J M., yo te conocí cuando eras director del club Enol en Oviedo y dabas clase en la universidad… me pareciste una persona genial. Sólo te digo, desde aquí, que lo pasé muy bien contigo aquella vez en Los Tilos (la casa de convivencias de los de Santander, que acaban de vender, en el pueblo de Solares), ¿tu también te acuerdas?… pero al nombrarte vocal de san Miguel te endureciste como una piedra y ya casi no parecías humano. No sé por lo que estarás pasando, no sé a qué se debe tu transformación, pero no creo que sea por nada bueno. Si necesitas algo ahora o en el futuro, ¡llámame, por favor!, tienes mi móvil y conoces la casa de mi familia “de sangre”, ¡has estado muchas veces! Me comprometí a no hablar mal y callaré muchas cosas, por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Peñafiel es colegio mayor “abierto”, no como antes que era cerrado o “restringido”, centro de estudios -léase, cárcel- sólo para numerarios del Opus Dei jóvenes, entusiastas y engañados que no podíamos ni imaginar el pozo en que nos estábamos metiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esto porque lo necesito y porque se lo debo de algún modo a esos padres y madres que quizá lleven a sus hijos al colegio mayor Peñafiel con toda su buena intención, engañados, seducidos y deslumbrados por la propaganda que tan bien manejan los del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A vosotros, padres y madres, os sugiero -es sólo mi opinión- elegir otro colegio mayor de Valladolid para vuestros hijos, hay muchos y muy buenos, pero no Peñafiel. Por ejemplo: el “san Juan evangelista”, el “Menéndez Pelayo”, el “Alfonso VIII”, el “Santa Cruz”, y otros más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La jaula de oro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2007/06/13/la-verdad-del-colegio-mayor-penafiel-obra-corporativa-del-opus-dei-en-valladolid/"&gt;SIGUE LEYENDO&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-7906846424850236611?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/7906846424850236611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=7906846424850236611' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7906846424850236611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7906846424850236611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/10/la-verdad-del-colegio-mayor-peafiel.html' title='La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei en Valladolid'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-8645718427515611220</id><published>2008-07-04T16:33:00.000-07:00</published><updated>2008-07-04T16:36:40.706-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='censura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dejar el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='internet'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='filtros optenet'/><title type='text'>¿Filtros para callar a ex-miembros del Opus Dei?</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 128); font-family: Arial; -webkit-border-horizontal-spacing: 8px; -webkit-border-vertical-spacing: 8px; "&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Filtros para callar a ex-miembros del Opus Dei?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;J.G. Santiago&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Usuarios de Telefónica España se quejan del uso de filtros aparentemente para callar a quienes discrepan de los métodos del Opus Dei.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Lectores de &lt;a href="http://www.opuslibros.com/" style="font-weight: bold; color: rgb(51, 102, 204); "&gt;www.opuslibros.com&lt;/a&gt; se quejan porque les han cortado el acceso a ese portal ya que Canguro.net  lo ha catalogado como prohibido, a pesar de que OpusLibros no tiene ni pornografía ni es una secta.   &lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Cada vez son más las voces que denuncian los métodos del Opus Dei.  Ex-miembros han lanzado portales de Internet en España (&lt;a target="_blank" href="http://www.opuslibros.com/" style="font-weight: bold; color: rgb(51, 102, 204); "&gt;www.opuslibros.com&lt;/a&gt;), en los Estados Unidos (&lt;a target="_blank" href="http://www.odan.org/" style="font-weight: bold; text-decoration: underline; color: rgb(255, 102, 0); "&gt;www.odan.org&lt;/a&gt;) y en Brasil (&lt;a target="_blank" href="http://opusdob.tripod.com/" style="font-weight: bold; color: rgb(51, 102, 204); "&gt;OPUS DEI do Brasil&lt;/a&gt;).  En la edición de diciembre 2003,  la revista GQ de los Estados Unidos publicó un artículo que también pone de manifiesto el descontento de ex-miembros con el Opus Dei.   &lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;¿Es legal o ético que los filtros de Internet se conviertan en un instrumento para catalogar de pornográficos o sectarios, aunque no lo sean, a aquellos portales que tienen una opinión diferente a la de organizaciones poderosas?  Hay quienes afirman que el Opus Dei posee un gran control de los medios de comunicación en España.  El fundador de esa organización, santo  por decreto reciente del Vaticano, recomendaba que muchos miembros del Opus Dei se dedicasen al periodismo.  &lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Estos son algunos de los mensajes que algunos lectores de OpusLibros han enviado a los editores del portal y que han sido publicados en el siguiente enlace &lt;a target="_blank" href="http://www.opuslibros.com/emails_recibidos.htm" style="font-weight: bold; color: rgb(51, 102, 204); "&gt;Opus Dei: Últimos correos recibidos&lt;/a&gt;:&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 128); font-family: Arial; -webkit-border-horizontal-spacing: 8px; -webkit-border-vertical-spacing: 8px; "&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Filtro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo un rato tratando entrar en vuestra página y no puedo.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me aparece el filtro que tenía contratado con Canguro.Net de Telefónica para que mis niños no entrasen en páginas de violencia/sexo. En su momento solicité de Telefónica que me cancelasen el servicio. Dos veces.&lt;br /&gt;Se ve que no hacen caso y que además alguien ha incluido a los Orejas en la lista de violentos y libidinosos...&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mañana hablaré con la compañía y os diré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazos.&lt;br /&gt;ALEF.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr width="50%"&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Os adjunto el archivo pict con la solicitud con identificación que pide Telefónica para pedirles la rectificación del error en la clasificación de opuslibros.com como página violenta o de contenidos sexuales.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por teléfono me dicen que debo ser yo desde mi ordenador quien solicite la eliminación de ese filtro. Es decir, identificándome.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por otra parte es un "chicle": yo estaba dado de baja hace tiempo y sin estar pagando me la han actualizado por su cuenta. Y se pega, una y otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Con varios agentes comerciales acabo a la greña con lo mismo: que debo ser yo quien me identifique por la red y me dé de baja.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sutil.&lt;br /&gt;ALEF.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr width="50%"&gt;&lt;p style="margin-left: 0.5in; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; color: rgb(51, 51, 51); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Orejas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el largo brazo del fanatismo y la intolerancia no deja de crecer. Tanto que esto que escribo no lo podré leer porque tengo cortado el acceso a esta página de libertad gracias a canguronet. Como sabéis pertenece a la empresa Optenet, sociedad de miembros de la Obra. Y no, no estáis categorizados como pornografía sino como SECTAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto está bien, o es secta el Opus o no es secta, y si no lo es, ¿por qué es secta alguien que habla de ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tan vergonzoso que no nos podemos para aquí, os invito a escribir cartas a los medios de comunicación, a organismos de defensa del consumidor, incluso al defensor del Pueblo... Si ellos usan medios vergonzantes no debemos consentir su desprecio a la libertad y hemos de contraatacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos es lícito ver como su ñoñería y ridiculo afan por salvaguardar su sacrosanto nombre -a costa de quien de sea- se rie de nuestra libertad y nuestro sentido común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que pena ver como usan sus fuerzas para acallar vocecitas en vez de luchar por un mundo más justo y tolerante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he sentido, amigos, más verguenza que nunca.&lt;br /&gt;C.V.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-8645718427515611220?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/8645718427515611220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=8645718427515611220' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8645718427515611220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8645718427515611220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/07/filtros-para-callar-ex-miembros-del.html' title='¿Filtros para callar a ex-miembros del Opus Dei?'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-26079025868369845</id><published>2008-06-05T10:41:00.001-07:00</published><updated>2008-06-05T10:41:53.012-07:00</updated><title type='text'>La libertad de las conciencias en el Opus Dei</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/oraculo/libertas.htm"&gt;SEGUIR LEYENDO&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-26079025868369845?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/26079025868369845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=26079025868369845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/26079025868369845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/26079025868369845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/06/la-libertad-de-las-conciencias-en-el.html' title='La libertad de las conciencias en el Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-3679853774675878163</id><published>2008-03-20T14:20:00.001-07:00</published><updated>2008-03-20T14:20:46.079-07:00</updated><title type='text'>Sobre la visita apostólica al Opus Dei</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); font-family: Verdana; font-size: 13px; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/html/documento_santasede.htm" target="_blank" style="font-weight: bold; text-decoration: underline; color: rgb(255, 102, 0); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Leer documento completo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="color: rgb(34, 34, 34); "&gt;&lt;span style="color:#002b56;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-3679853774675878163?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/3679853774675878163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=3679853774675878163' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3679853774675878163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3679853774675878163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2008/03/sobre-la-visita-apostlica-al-opus-dei.html' title='Sobre la visita apostólica al Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-3023166021607408317</id><published>2007-12-26T04:37:00.000-08:00</published><updated>2007-12-26T04:39:34.006-08:00</updated><title type='text'>INFORME DE CONCIENCIA DEL OPUS DEI SOBRE UN NUMERARIO</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Publicado en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=11222"&gt;Opuslibros.org&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Ref. 733/04 &lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;[...] 18/04&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol style="margin-top: 0cm;" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;El cumplimiento de &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/hoja_normas.htm"&gt;&lt;strong&gt;las normas del plan de vida&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, no siempre es completo y con detenimiento. Es frecuente que deje algunas para última hora e incluso que no las haga.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;La temática en las charlas, la mayoría de las veces, versa sobre su perseverancia; pareciera que desea encontrar una excusa que lo tranquilice, para abandonar la vocación. Del ca de este año, regresó con la idea de darse como plazo el presente año, para determinar si continúa o no en la Obra. En cada ocasión se le ha animado a que sea valiente, pida luces y fortaleza para que vea que el planteamiento que debe hacerse, es distinto ahora, de cuando escribió la carta. También se le ha dicho que no parece lo más acertado poner plazos, que todo en esta vida cuesta esfuerzo, que no idealice el matrimonio; que los casados también tienen problemas, como él lo tiene comprobado por la labor que atiende en [...].&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;En inconstante, muy inestable, casi un poco infantil. Poco mortificado en los gustos, un poco inmaduro. Desde luego no es muy obediente. Se le han dicho estas cosas, puntualizando.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Continúa con los problemas contra la Santa Pureza. No rara vez se va al cine, lógicamente sin decirlo antes. Tampoco ha superado dejar de consultar cosas inconvenientes en Internet. Está poco en la vida de familia; esto ha sido desde que llegó a este ctr. El auto que se le facilitó para la labor de [...], tenía como finalidad, también, que viniera a comer a la casa, prácticamente todos los días, y tampoco ha sido así.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=11222"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-3023166021607408317?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/3023166021607408317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=3023166021607408317' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3023166021607408317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3023166021607408317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2007/12/informe-de-conciencia-del-opus-dei.html' title='INFORME DE CONCIENCIA DEL OPUS DEI SOBRE UN NUMERARIO'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-2074992827833899832</id><published>2007-04-28T08:46:00.000-07:00</published><updated>2007-05-04T08:19:22.298-07:00</updated><title type='text'>Salir cuanto antes del Opus Dei</title><content type='html'>&lt;span class="content"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;*&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;*Artículo publicado &lt;/span&gt;&lt;span class="content"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;el Viernes, 27 abril 2007, en Opuslibros Léalo íntegro &lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=9907"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La descripción de lo acontecido con &lt;strong&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=9855"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;D. Antonio Petit&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;justifica por sí sola la existencia de opuslibros.org. A todos se nos ha encogido el corazón al leerlo, pero a ninguno nos ha extrañado. ¡Cuántos antonios hay todavía en el Opus Dei!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Para mí es una prueba de que cuanto antes hay que dejar el Opus Dei. Cada día que pasa estando dentro es nocivo para el alma, para los sentimientos, para la salud y un perjuicio económico e incluso legal para el individuo. Y al final eso es lo que importa, la salud y el bienestar de cada persona. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Hay muchas personas como cuenta &lt;strong&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=9840"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;Agustina&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt; que siguen en el Opus Dei sabiendo que están en una organización perversa y pensando que hacen bien a otros. Quizás sea así y ayuden a gente que sigue o que piensa en irse, pero deberían pensar en sí mismos y en el daño que la Obra les está haciendo a ellos. También hay personas que siguen porque creen que fuera no van a ser capaces de vivir o que les resulta más cómodo seguir dentro...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=9907"&gt;Siga leyendo...&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-2074992827833899832?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/feeds/2074992827833899832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4655957219291616440&amp;postID=2074992827833899832' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/2074992827833899832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/2074992827833899832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2007/04/salir-cuanto-antes-del-opus-dei.html' title='Salir cuanto antes del Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-3920496673593259787</id><published>2007-04-13T03:30:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:56:13.958-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dejar el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta destructiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><title type='text'>Salir del Opus Dei</title><content type='html'>Salir del Opus Dei es una opción dificil y valiente. La presión que se ejerce en la institución tratando de evitar la salida en estampida de muchos de sus miembros suele ir acompañada de una fuerte coacción ideológica llegando muchísimas veces a la coacción médica por parte de psiquiatras numerarios o supernumerarios del Opus Dei. Este blog pretende hacer una recopilación de textos, testimonios y escritos sobre el Opus Dei, cómo dejar la institución y las prácticas más frecuentes de coacción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-3920496673593259787?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3920496673593259787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/3920496673593259787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2006/04/salir-del-opus-dei.html' title='Salir del Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-5746743466820393118</id><published>2007-02-13T03:36:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T08:57:46.376-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='numerario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='salida'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='supernumerario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='agregado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis vocaional'/><title type='text'>Un día me encontré raro. (Alguien sabe... Cap.14).- Satur</title><content type='html'>&lt;span class="content"&gt; Un día me encontré raro, no coincidía por dentro, ni por fuera, conmigo mismo. No era quién sabía debía de ser. Me parecía que vivía fuera de mi naturaleza; Satur estaba muy lejos de Satur: deteriorado y roto. Me había convertido, después de 27 años en el opus, en un esclavo de un papel en la comedia social de la prelatura. Estaba como ausente de mi propia existencia; de repente caes en la cuenta de que te estás engañando y, lo que es peor, engañas a los demás, y que ese engaño impregna todas las relaciones, incluso las más íntimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente, tus hermanos, los cooperadores y amigos, no son rostros, sino máscaras de teatro que se intercambian promesas, gestos cariñosos, consuelos de elegidos e iniciados en la superficialidad de palabras mil veces dichas, frases hechas, tics de grupo, consejos acortezados... En todo ello se podía mezclar la emoción como en el teatro, o en el cine, pero esta emoción no tocaba el fondo solitario del alma, de la mía; esa emoción estaba ligada a una imagen, no a una realidad; nacía de una representación, no de una presencia. Y me parecía que toda aquella peña, yo incluido, se sentían en sus almas tan pobres que lo que más temían era su propia desnudez. Preferíamos intercambiarnos falsas riquezas antes que unir nuestra verdadera indigencia. Me había convertido en un hipócrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te obligabas a hacer la charla y contar tus confidencias de un modo absurdo, difícil, sin vida. Ése que me escuchaba no era un amigo, ni siquiera un hermano: era un burócrata, un funcionario acostumbrado a representar lo que se espera de su cargo y condición. Incluso en aquellos primeros años de entrega, cuando uno vivía una sinceridad salvaje, con frecuencia patológica (forzada la intimidad hasta límites peligrosos), incluso entonces sentías ese desasosiego interior que produce lo artificial. Y cuando era yo quien escuchaba, quien atendía, a pesar de buscar lo mejor para esa persona, ¡ay!, con cuanta frecuencia todo era la costumbre de un horario, las frases hechas del sistema, los gestos que sabía debía de hacer y los consejos políticamente correctos que asentar en esa alma. No había vida. Observaba que bastantes de esas biografías que me rodeaban o acompañaban, la mía incluida, se sostenían sobre creencias que andaban muy lejos de la libertad, del amor, de la madurez. Preferíamos vivir en los criterios, las consignas, las normas, la seguridad de que me lo den todo hecho. Todos sabemos que las religiones no salvan al hombre, por muy perfectas y normativizadas que se presenten. Es Jesucristo... pero fácilmente caemos en la tentación de abrazarnos a instituciones que prometen la salvación con sólo permanecer fieles a ellas. Nos convertimos en autómatas que incluso están dispuestos a reprimir la biología más elemental -sentir, tocar, amar, reír, llorar- para entregarse con risueña insensatez a un destino gregario; con el cebo de una promesa de santidad segura a base de frases millones de veces repetidas que atornillan la conciencia, con chutes semanales de medios de formación personales y colectivos, de retiros mensuales y convivencias, con la corrección fraterna, que narcotizan el sentido crítico noble y responsable y que generan adicciones personales al grupo y peleles de tomo y lomo. Se prefiere vivir una vida vicaria, encerrada en una cámara de asepsia y autismo con ese mundo que se dice amar, pero en que queda excluida, en esa cámara, cualquier germen de humanidad, porque se es clasista y elitista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para volver a vivir con los demás sin máscaras ni maquillajes debía primero coincidir conmigo mismo, es decir, desembarazar al alma del yo y a la persona del personaje. Darme y enseñarme al mundo, al mío, tal como soy, dar sin saber que doy -todo lo contrario de lo que hacía en la opus, que te das sabiendo qué das-. Deponer todas las armas y todas las máscaras, andar sin esos movimientos de defensa y ataque que hacen de la vocación, del amor, un juego lleno de reglas, normas, criterios donde se refleja una perfección tan absurda como estéril. Gracias a Dios, prefiero unos instantes de verdadera comunión, lo que dura una mirada, uno sólo de esos minutos divinos que despojan al alma de todo lo que no es ella misma, a vivir en la fantasía narcotizada que, con sus intercambios de falsa moneda, no conducen más que a la unión de dos sombras, o al narcisismo de la santidad. Muchas veces deseamos tanto escapar de la soledad, buscamos la seguridad de un modo tan compulsivo, que olvidamos las dos cosas imprescindibles: la pureza del amor y el respeto de la libertad entre los que se aman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente ninguna de estas dos cosas existían en mi vida en el opus. Mi amor no era puro; quizás ya no quedaba ni amor. Hay ciertos sentimientos que se le parecen, pero no los llamo amor (hace tiempo que esos sentimientos no me engañan). ¿Respeto a la libertad entre los que se aman?; en el opus dei no saben qué significa la palabra libertad. Se habla mucho de ella, pero desconocen totalmente de qué trata. Es muy difícil ser libre cuando ya de pequeño te enseñan a que cuentes todo con una sinceridad salvaje en una confidencia semanal donde obligan el temario, se te impone: Fe, Pureza, Vocación; cumplimiento de las normas una a una -con hojita incluída para que no olvides ni una; apostolado -con repaso de la lista de amigos-, trabajo, mortificación -con su lista de pequeños sacrificios-, amor al Padre, devoción a San Josemaría... ¡un mundo!. Y te enseñan, lo repiten hasta la saciedad, que si uno en la charla no habla de pureza, malo. Mala señal. No decían "si uno no habla de Fe, malo", o "si uno no habla de apostolado, malo", lo que se recalcaba era la Pureza: si no se habla de Pureza, malo, es que hay algo seguro. Y así te veías a contar una cantidad de tonterías, algunas rayaban la patología freudiana más profunda, por contar "algo". El que conoce sabe de qué hablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sinceridad, la de verdad, no tiene cabida. Si dices que estás en crisis te dan la vara de tal manera que prefieres callar y marchar cuanto antes; no buscan tu bien, no te escuchan. El director de turno, aunque sepa que lo mejor es aconsejar otro camino, se resiste a ser consecuente porque sabe que eso no lo puede decidir él: lo decide la prelatura a través de un Spíritu codificado donde no caben biografías personales, diálogos tranquilos; no entiende que la vida es argumental, lo que supone variaciones, etapas, y posibles cambios buscando lo mejor en el otro; no escucha, porque no le cabe en la cabeza, que esa imagen de continuidad buscando su propia vocación (a veces más sensata y " pequeña" que la de darle la vuelta al mundo como un calcetín) en cualquier persona es esencial. La vida se detiene, tiene pausas, remansos, vuelve a empezar una vez y otra en circunstancias distintas, después de que se han operado cambios que quedan incorporados a lo anterior. Por mucho que se insista en la continuidad, en la fidelidad a cualquier precio, no está reñida con el cambio permanente en el que se vuelve a empezar una y otra vez. Se puede ser fiel a uno mismo dejando la senda del opus dei. Y más cuando él no quiere oír: sólo quiere el número, la cantidad, la perseverancia autómata. Como esas personas posesivas que sacrifican su vida a una mujer, a un esposo o a un amante, con el que no han tenido más intercambios interiores que los que podía haber tenido con un animal, o con la muñeca que tuvieron de pequeñas. Y lo más grotesco es que los desdichados que son el objeto anónimo de ese entregamiento falso se creen escogidos, especialmente preferidos y queridos por sí mismos. Como esa gallina amorosamente encorvada sobre unos caracoles -de noche le robaron las crías que guardaba con cariño- supliendo y prodigando en su instinto ciego e irresistible el mismo amor, idénticos cuidados. El objeto no tiene importancia, el intercambio no es necesario. La gallina, cerrada sobre sí misma y radicalmente incapaz de elección y de comunión, se aferra a cualquier objeto para satisfacer su necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y encuentras actitudes que te duelen. Mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco una supernumeraria que tuvo el mismo año dos hechos. La muerte repentina de una hija numeraria -falleció mientras dormía a los treinta años-, y la marcha del opus de un hijo numerario. Todavía hoy, cuando habla de estos temas dice, sin rubor alguno, "me dolió mucho más que mi hijo abandonara el opus dei que la muerte de mi hija". Si eso no es fanatismo, que venga Chichinabo y me lo diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hermana mía, numeraria, rezó y pidió al Señor -sabiendo que me estaba planteando dejar el opus- que me muriera antes de abandonar el opus. Dios no la escuchó. Gratias, tibi Deus, gratias tibi!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No son anécdotas aisladas. Se pueden contar a patadas. Esto se enseña: se anima a la gente a rezar para pedir la muerte antes de fallar en tu vocación. Cuando estás bien, pues no pasa nada, lo pides encantado. ¡Ay, cuándo estás mal!: se sufre, y se sufre mucho. ¿Quién causa ese dolor, eso desquiciamientos?..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Oiga, es la opus de dios de la prelatura?&lt;br /&gt;- Sí, aquí es. ¡¡¡PAX!!!&lt;br /&gt;- In aeternum, forever. Oiga, que me gustaría de saber porqué producen de dolor y de desquiciamiento con ciertos consejos sobre de que si te vas eres un desgraciado y de que no te querrá naidie como nosotros y de que el infienno está lleno de bocas cerradas y gente que se ha ido.&lt;br /&gt;- ¡¡¡PAX!!!&lt;br /&gt;- Sí, vale, Pax: pero que me gustaría de saberlo.&lt;br /&gt;- ¡¡¡PAX!!!&lt;br /&gt;- Ya, Pax, ok, Pax: pero que de porqué.&lt;br /&gt;- .....................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabe. No contesta.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-5746743466820393118?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5746743466820393118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5746743466820393118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2007/02/un-da-me-encontr-raro-alguien-sabe.html' title='Un día me encontré raro. (Alguien sabe... Cap.14).- Satur'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-5281338092522601314</id><published>2005-04-13T03:46:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:58:36.891-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='salida de la obra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis vocacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis institucional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><title type='text'>NO HAY QUE TENER MIEDO A IRSE DEL OPUS DEI</title><content type='html'>&lt;span class="content"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por S.S., recibido el 13-7-2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo que la limosna puede equivocarse de pobre pero si está dada con un corazón limpio no se equivoca de Dios, así sucede cuando un día descubrimos que equivocamos en la decisíón de entregar toda nuestra vida, entera, por amor, a una institución que los años te hacen ver que te has vuelto gente pequeña, burguesa, acomodada, sin ideales...porque cuando colocas por encima de todo la tranquilidad de tu vida, inmediatamente, renuncias por completo a una vida guiada por las ideas. Es hora de volver a empezar,de abrir las ventanas y dejar que entre el airecillo de la libertad. No hay que tener miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, además, como escribió ayer una amiga (y se repite en bastantes testimonios) que el escándalo de comprobar los efectos devastadores en la psique de numerarios/as, agregados/as es como para salir corriendo y no parar hasta el miércoles de la semana que viene. Y acostumbrarse a vivir entre esos "efectos colaterales" de unas exigencias sin sentido. Y es que el opus, su fundador, parece que deseaba abarcar todos los modos de la ascética de todas las congregaciones, desde las dureza del Císter, a las devociones franciscanas, Trinitarias, pasando por las pinceladas jesuíticas... y montó un plan que si alguien intenta llevarlo por el libro acaba zumbado, lo quiera o no. A Monseñor nadie le tenía que enseñar nada. ¿Qué las monjas usan cilicio, disciplinas y duermen en un jergón?, pues nosotros también. ¿Qué los monjes no salen a fiestas y bodas, ni a visitar su familia?, ¡pues, hala, nosotros también. ¿Qué los Trinitarios se rezan el Quicumque y tienen el trisagio angélico?, pues, venga, nosotros más... nosotros con Tres Exposiciones del Santísimo a las cuatro de la tarde con incienso y salve incluida, para que no se diga. ¿Que las Esclavas de Jesús tienen una devoción a la Eucaristía especial?, ¡bah!,nosotros nos marcamos una exposición los jueves, otra los sábados, nueve en el novenario, otras por días especiales, y lo que haga falta, que en amor a la eucaristía no me gana nadie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que escrivá tenía unos yuyus de padre y señor mío (por algo vivía en su casa un psiquiatra que al fallecer monseñor se fue a otro centro). Por ejemplo, cuando le dio, menos mal que no salió la idea, porque los numerarios fueran con una capa al oratorio a hacer las normas (la capa la tenía ya diseñada con escudico y todo) recordando a las órdenes medievales los monjes soldados (¡qué miedo!). O cuando se le ocurrió, imagino que en alguna tertulia de fiesta A, de esas que comenzabas el aperitivo con dos cubatas, seguías la comida con vino y champán y terminabas en la tertulia con dos copas de coñac, se le ocurrió, digo, que se pondrían poner sillones y sofás en los oratorios porque con el Señor se tenía que estar cómodo (!!!). O cuando le preguntaron cual era el mejor oratorio y rápido abrió una ventana y señalando la calle dijo "¡Éste!". Buen golpe de efecto, pero luego si no te veían hacer la oración en el oratorio te caía una corrección fraterna de chúpate esa... Buenoooo, si decías en la charla que como el mejor oratorio es la calle hacías la oración dando vueltas por el paseo de la Castellana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los yuyus de Escrivá debían de ser espectaculares. Recuerdo que cuando falleció nos venían a contar a las tertulias de la tarde y de la noche anécdotas de su vida gente de los mayores, los que vivieron con él. Tenía gracia porque la mayoría de las anécdotas eran sobre broncas, paquetes, riñas y numeritos que les montaba cada protagonista. Debía de ser un cascarrabias de aúpa. Cuando Pilar Urbano comenta la portada del libro el hombre de Villatevere -es Escrivá posando para un cuadro-, dice que le saca muy bien la fuerza interior a través de su mirada... a mi, la verdad, me parece que tiene una cara de que le va a coger el pincel al artista y se lo va a hacer comer con patatas... ¡vaya miradita!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total que un día salió un aviso (avisos se dan, más o menos, unos cinco mil millones a la semana) de que no era bueno hablar de nustro santo fundador siempre como alguien que corregía y bla,la, bla... y se paso a lo contrario (porque, todo hay que decirlo, es más divertido escuchar anécdotas fuertes): aquello era como leer Crónica durante una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto (está lloviendo y tengo tiempo este sábado), lo de Crónica también se las trae; con eso de que dijo Chema que no podía ser un paño de lágrimas (comparándolas a otras revistas del sector eclesiástico,-¡qué manía con comparar!) se convirtió en una cosa más dulce, ñoña y simplona que la cantaba eso de "Dominique, nique, nique..." Todos los artículos eran iguales: "fuimos con Luis, Armando, otro Luis, Felipe, otro Armando, Oscar y otro Luis a hacer una visita de pobres; cuando llegamos el pobre no estaba, pero Luis, no el primer Luis, ni el otro Luis, sino el otro, dijo "¡no importa, siempre hay que poner buena cara!". Y, hala, todos tan contentos comiendo en silencio en el retiro mensual (más en silencio que los cartujos) pensando que el tal Luis -no el primero, ni el otro, sino el "otro"- era un perfecto armario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sección "favores de nuestro padre" era absolutamente psicotrópica. Los milagros caían como granos de arroz en una boda; había de todo, desde el que da gracias porque su hijo nació el mismo día que murió escrivá, aunque diez años después, hasta -lo conocí yo- el que agradecen los padres que saliera vivo su hijo de un accidente... vivo, pero con unas secuelas cerebrales importantes (¿no hubiera sido mejor milagro evitar el accidente?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora hay más favores: favores de don álvaro, de montse, de isidoro... incluso conocí la movilizacón en varias ciudades en las que viví de la promoción a la santidad de gente de la obra fallecida después del 26 de junio del 75. Una auténtica lucha tribal por elevar a los altares a Marianico (me lo invento), o a Jordi (también me lo invento), o a Arantzatzu (éste me lo invento más)... se ímprimían estampas de estrangis, se buscaban favores a nivel local, se presionaba a la delegación para que se mojaran, y así los deje. ¡Lástima! porque yo, la verdad, iba camino de tener, por lo menos por lo menos, una estampa con foto y aureola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-5281338092522601314?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5281338092522601314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5281338092522601314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2005/04/no-hay-que-tener-miedo-irse-del-opus.html' title='NO HAY QUE TENER MIEDO A IRSE DEL OPUS DEI'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-8588455805553018704</id><published>2003-04-13T03:51:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T09:00:41.481-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='confesion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='direccion espiritual'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sgilo sacramental'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conciencia'/><title type='text'>La libertad de las conciencias en el Opus Dei</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  1. EL CÁNCER DEL OPUS DEI&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;1.         Desde sus comienzos, el Opus Dei viene suscitando una gran diversidad de opiniones y discusiones, no sólo derivadas de la simpatía o antipatía, sino sobre la realidad de su verdadera entidad. Este hecho es ya extraño de por sí en una institución hoy legítimamente aprobada por la Iglesia, cuyos Estatutos son y han sido siempre públicos y oficiales en sus distintas configuraciones canónicas. ¿Qué causas motivan entonces las controversias? En las líneas que siguen, el lector encontrará razones suficientes para responder a este interrogante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Hoy la Prelatura personal del Opus Dei se defiende oficialmente a sí misma, contra las censuras que le hacen muchos cristianos, aduciendo las aprobaciones canónicas de la autoridad de la Iglesia. Éste es el sello de su bondad o de su pretendida transparencia En muchos ambientes eclesiásticos se la considera incluso como una institución modélica, distinguida por su fidelidad a la doctrina de la Iglesia, la abundancia de vocaciones, y una praxis ausente de escándalos. Sin embargo, con este estudio deseo mostrar que la realidad interna del Opus Dei no se corresponde con esa imagen, en buena parte construida mediante una “hábil política” de relaciones institucionales, también a veces con mentiras, pues ni siquiera su obrar interno se ajusta a lo aprobado por la Santa Sede.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Es importante decir esto, en este momento, para ayudar al juicio de discernimiento de las autoridades centrales de la Iglesia Católica, donde la pastoral del Opus Dei suscita ya honda preocupación, porque poco a poco va advirtiéndose su separación de la doctrina moral de la Iglesia o sus graves desviaciones respecto de lo prescrito en los cánones universales. El hecho cierto es que este “fenómeno” comienza a ser percibido. Y las raíces últimas de las controversias y recelos que el Opus Dei suscita en tantos ambientes radican justamente en esas disfunciones. Quienes conocemos a fondo —desde muy dentro— esta “realidad eclesial” sabemos que esas “disfunciones” entroncan con el momento fundacional. Y esto hace doblemente difícil la clarificación, mediante un sincero y honesto diálogo, y sobre todo la rectificación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;2.         Desde que comencé mis colaboraciones en esta web he intentado mostrar aspectos desgraciados de esa realidad, cuyo mejor conocimiento debería mover a una rectificación humilde y a un reconocimiento de culpas, si es que de verdad se desea contar con el beneplácito divino, pues a Dios nadie le engaña. Y, desde mis primeras colaboraciones, he hablado de un feo asunto, nuclear, al que califico ya de verdadero “cáncer del Opus Dei”. No es éste la “traición” de los de dentro —como algunos se expresan— ni la persecución de los “enemigos de fuera”, entre los que cuentan a esta web por causa de su impacto. Nadie estamos en esas guerras: al contrario, buscamos la paz con todos y, en particular, la comunión con todos los hermanos en la fe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Este cáncer es la violación sistemática de la libertad de las conciencias de los fieles del Opus Dei, mediante la práctica obligatoria de las manifestaciones de conciencia, por causa de su institucionalización, con su posterior relevancia en el fuero externo. Nada de esto es católico. Es algo reprobado de modo absoluto por la tradición y los cánones de la Iglesia, para todos los fieles, no sólo para las “familias de religiosos”. Sin embargo, las autoridades del Opus Dei —su Fundador incluido— han pretendido y pretenden justificar una “pastoral” así —o, dicho de otra manera, sus “modos de formación” espiritual— como si fueran parte de una “revelación divina” (carisma o espíritu), que objetivamente les ponen fuera de la Iglesia Católica o, si dentro, los hacen una “iglesia paralela” sobre aspectos sustanciales de la fe y la antropología cristianas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Como se ve, el asunto es muy grave. Y, por eso, todo esfuerzo por centrar y clarificar los temas debería ser bien recibido por quienes de veras aman a la Iglesia de Cristo. En esta colaboración de hoy me limitaré a la descripción del hecho, con la exclusiva finalidad de facilitar su estudio a los expertos asesores de la Santa Sede. Y, como estas líneas se escriben desde la caridad de la comunión eclesial, van dedicadas de modo especial a todos los fieles de la Prelatura personal, cuya voluntad de fidelidad a la Sede apostólica no discuto: sólo deseo que se traduzca en obras. Filioli, non diligamus verbo nec lengua, sed in opere et veritate (I Ioh 3:18).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;                2. LA OPACIDAD DE LA INSTITUCIÓN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;3.         Aunque la Prelatura del Opus Dei posea unos Estatutos aprobados por la Santa Sede, el Codex iuris particularis propio, su obrar institucional no resulta transparente ni para sus fieles ni para la jerarquía de la Iglesia. La causa está en que la Prelatura se rige, de hecho, por un conjunto de normas internas secretas, nunca examinadas ni aprobadas por la Iglesia, tampoco públicas ni publicadas y, en general, casi nunca formuladas como normas canónicas en sentido formal. Es así como la pastoral de la Prelatura personal está generando verdaderas costumbres contra legem, en aspectos eclesiales sustantivos, cuya observancia se inculca a sus fieles como expresión de un “querer divino”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            El Opus Dei realiza así un doble juego: tiene una “doble cara” normativa. De un lado, sus “normas” o “criterios” internos —recogidos en una amplia variedad de “escritos secretos”— son los que configuran la vida real de sus fieles, con prescripciones a veces gravemente contrarias a los cánones universales de la Iglesia y a los derechos fundamentales de los bautizados. Y, de otro, esa singular “disciplina” se impone de modo totalitario y autoritario, dando a la institución tintes sectarios, ajenos al sentir de la comunión eclesial, pues estos abusos son practicados institucionalmente como si fueran “imperativos divinos” del carisma fundacional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Son ya muchas las personas que, desde hace tiempo y en el seno de la institución, vienen denunciando estas prácticas internas ante las autoridades de la Prelatura, instando a su corrección. Sin embargo, el Prelado y sus Directores se muestran impermeables a cualquier cambio, por entender que su obrar se ajusta al “espíritu fundacional”. Y así los fieles discrepantes son forzados al abandono de la Prelatura, por más que hayan dedicado sus haciendas y sus vidas durante años a la institución y por más que, en algunos casos, la salida les suponga quedar en la indigencia personal: las situaciones son especialmente escandalosas en el caso de los sacerdotes numerarios, cuya secularización se facilita sin reparos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Este “deterioro interno” está provocando el abandono de la Prelatura —durante estos últimos lustros— por muchos fieles cuya rectitud y deseos de entrega total a Dios no pueden discutirse sin hacerles agravio. Y, sin embargo, las autoridades de la Prelatura siguen promoviendo hacia el exterior una imagen de crecimiento y desarrollo constantes, que no se corresponde con la situación real. En lugares y momentos distintos se han dado cifras sobre el número de miembros, por ejemplo, como si fuera siempre en constante aumento. Pero estos datos son contradictorios entre sí y no responden a la verdad, sino a conveniencias coyunturales de “dar una imagen” ante otros. He aquí un indicio vehemente de cómo la Prelatura del Opus Dei lleva años practicando “engaños sostenidos” sobre sus datos internos, y no sólo sobre el número de sus fieles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            En la actualidad, las autoridades de la Prelatura se cuidan mucho de mantener ante la Santa Sede y los Obispos la “imagen” de una institución “sólida”, de cuya fiabilidad no hay por qué dudar, por el hecho de sus abundantes frutos apostólicos, que a su vez sería la prueba del beneplácito divino. Pero es un hecho la crisis profunda en que la institución está sumida y, por eso, no se para en mientes para ocultar esta realidad con astucia, justificada por causa de la “imagen” a preservar. Su aparente unidad o disciplina férreas más parece un gigante con pies de barro, pues oculta todo un estilo y unos modos totalitarios de hacer, revestidos o “camuflados” en formas colegiales de gobernar. Pero ni ese gobierno ni la pastoral de la Prelatura se ajustan a las normas del derecho canónico universal en aspectos graves e importantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;4.         Hace meses publicaba un elenco de “documentos” internos —ahora ab intra se prefiere llamarlos “escritos”— de la Prelatura, desconocidos para la jerarquía de la Iglesia, donde suelen recogerse en efecto sus “peculiares normas” de acción: aquellas de las que jamás se informa a quienes se acercan a la institución fiados en las aprobaciones otorgadas por la Sede Apostólica. Esos escritos son los que generan el normativismo acanónico de la institución, enteramente al margen del derecho canónico universal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Una confirmación del hecho es que, hace apenas unos meses, se ha comenzado una precipitada corrección de tantos “errores impresos” porque, una vez filtrados muchos de esos escritos en esta web, se ha advertido la necesidad de maquillar el verdadero rostro de la institución. Y así, por ejemplo, el Vademécum del Gobierno Local editado en 2002 acaba de ser reemplazado por unas Experiencias de los Consejos Locales, a las que se ha puesto la ficticia fecha —falsa de toda falsedad— de 19 de marzo de 2005. ¿Acaso porque es ésa la “nueva imagen” a presentar ante los requerimientos de la Congregación para la Doctrina de la Fe?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La realidad es que, ad intra de la institución, se actúa como si tuviera una total libertad para obrar prescindiendo de las normas canónicas comunes y sin control de la Jerarquía ordinaria, quitando y poniendo “apariencias” —a conveniencia del mando— para mantener “lo de siempre”: la Obra —se piensa y se dice— nunca necesitará “actualizaciones”. Se comprende entonces qué peligroso resulta esto para los fieles cristianos, ya que la norma estatutaria otorgada a la Prelatura personal por Roma estaría sirviendo de excusa y de tapadera a un gobierno autoritario capaz de controlar conciencias, pero fuera de todo control. Y todavía resulta más peligroso para los fieles del Opus Dei, porque son regidos y formados —más bien, “adoctrinados” o “desinformados”— por sus Directores, de modo que su “vinculación institucional” les deja inermes ante los abusos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Si el contenido del Codex iuris particularis se compara con el Catecismo de la Obra, por ejemplo, el contraste es notorio en asuntos tan relevantes como la dirección espiritual o el modo de hacer el proselitismo. Difícilmente puede negarse entonces la opacidad del gobierno de esa Prelatura ante los suyos y ante la comunidad eclesial. Y, como no es cosa de agotar el tema y el cáncer tiene muchas ramificaciones, hoy me centraré en la descripción de su núcleo, aun repitiendo ideas o datos ya comentados en otras colaboraciones de esta web.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;3. LOS ABUSOS EN LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;5.         De entrada, en el Opus Dei no se respeta la obligada separación entre “fuero externo” y “fuero interno”, entre los ámbitos del régimen y de la legítima autonomía de las conciencias, por más que esto sea el abecé en la vida de la Iglesia. Para comprobar el hecho, basta examinar cómo se entiende y cómo se practica la dirección espiritual personal de los fieles de la Prelatura. En la práctica ésta se concreta en la llamada confidencia o “charla fraterna”, que sacerdotes y laicos sin distinción realizan con los Directores del Opus Dei para abrirles su intimidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            ¿Qué dicen los Estatutos de la Obra sobre esto? Son llamativamente sobrios, pues sólo hacen mención explícita del tema en su número 83 §2: El ascetismo y el espíritu de penitencia que practican los fieles del Opus Dei, lleva consigo también otras exigencias en la vida de los fieles de la Prelatura: principalmente la práctica del examen de conciencia diario, de la dirección espiritual y de la confesión sacramental.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La ausencia total de otras referencias al tema en ese Codex iuris paricularis fuerza a una exégesis de la noción de “dirección espiritual” según su sentido más común en la tradición espiritual de la Iglesia. Éste habría sido el único concepto manejado por el legislador eclesiástico que aprobó aquella norma. Y, por tanto, debería consistir en una dirección espiritual practicada con sumo respeto a los preceptos del derecho canónico universal que han regulado esta materia: entre otros, sobre todo, el Decreto Quemadmodum de 17 de diciembre de 1890, nítido en sus expresiones e inequívoco sobre la doctrina moral custodiada y sobre la voluntad pontificia. Por su enorme importancia, al final de este estudio añado un Apéndice con su traducción y el texto latino original, para que  los fieles de la Prelatura personal puedan empaparse de su contenido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            En el Opus Dei ¿se respetan las prescripciones permanentes y universales del Quemadmodum de León XIII? Ciertamente, no. La lectura de los números 209 a 222 del Catecismo de la Obra (7ª redacción, del año 2003) muestra que ahí se describe “un modo de entender” la dirección espiritual personal del número 83 §2 muy diferente a como se ha entendido siempre en la Iglesia. Y así, por ejemplo, se proclama sin rubor que la dirección espiritual personal compete a la institución, no a las personas que acompañan espiritualmente a sus dirigidos. Es más, suele decirse que esa tarea es una de las funciones más propias del gobierno que practican los Directores, ya que tal dirección personal no es más que un aspecto de la “formación espiritual” que la institución imparte. Por eso mismo, tampoco se reconoce libertad a los fieles para la elección de sus consejeros espirituales, ya que éstos vienen automáticamente asignados por razón de haber sido constituidas determinadas personas en los cargos de gobierno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Parece increíble, pero las cosas se practican así. Este asunto no tiene vuelta de hoja y, para el Opus Dei, no cabe más salida que entonar un mea culpa y, sobre todo, la rectificación. Y, para que nadie pueda tachar mis afirmaciones de una equivocada o retorcida interpretación de la realidad, describiré ese mismo núcleo de otra manera: esto es, a través de sus consecuencias y, además, usando algunas explicaciones que pueden leerse en los “escritos internos”, donde el Opus Dei describe su propia praxis espiritual. En ellos pueden verificarse, al menos, cinco graves abusos, contrarios al derecho canónico vigente y, sobre todo, inaceptables para las enseñanzas más seguras del magisterio del Concilio Vaticano II sobre la persona humana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            a)  La confusión entre gobierno y dirección espiritual&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;6.         Según esa praxis de la Obra, la dirección espiritual personal es una de las funciones propias de su acción de gobierno o, más exacto, identifica lo segundo con lo primero como si fueran materias homogéneas, eliminando la distinción de fueros interno y externo. Existen “escritos secretos” de la Prelatura que muestran claramente ese enfoque.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El Vademécum de sacerdotes de 1987, por ejemplo, se expresaba ya en estos términos: En el Opus Dei, la dirección espiritual corresponde, en primer lugar, a los Directores locales, laicos, con los que también los sacerdotes tienen su charla fraterna; después, a los sacerdotes de la Obra, a través de la confesión sacramental. Los sacerdotes saben que, para colaborar eficazmente en la dirección espiritual personal de los fieles de la Prelatura, han de confirmar en todo, ordinariamente, las directrices que los demás reciban en la charla fraterna: sólo una completa armonía entre ambos consejos asegura la adecuada dirección espiritual de las personas de la Obra (p.41). ¿No es sorprendente que, en materia de santificación, el ejercicio del ministerio sacerdotal haya de someterse a las directrices de unos “Directores laicos” que, según las normas del derecho canónico, ni siquiera pueden detentar la sacra potestas ni del Prelado ni de sus Vicarios o, como mucho, sólo cooperari possunt: cf. CIC-83 c.129?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Otro texto confirma que las cosas son así. Considerando los temas económicos, las Experiencias de las labores apostólicas de 2003 dicen: Los Consejos locales tramitan estos asuntos con especial diligencia, y velan —a través de la charla fraterna— para que los interesados actúen en todo momento como padres de familia numerosa y pobre: en el rendimiento económico de su actividad profesional y en el desprendimiento; cuidado y sobriedad en el uso de los medios materiales que necesiten para el desempeño de su trabajo: oficinas, automóviles, viajes, etc. Concretamente, hacen comprender a todos que la libertad en la actividad profesional va siempre muy unida al pleno y efectivo desprendimiento de los bienes materiales, a una entrega sin reservas ni condiciones (p.68). Obsérvese que la finalidad buena del gobierno se busca a través de la charla fraterna (dirección espiritual personal), como si ésta fuese un instrumento utilizable para la consecución eficaz de los fines institucionales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            ¿Es eclesialmente admisible que el medio más delicado de dirección espiritual sea considerado como un “instrumento medial” para velar por la eficacia de las directrices del gobierno, por buenas que éstas sean? ¿Es acaso ése el modo en que la Iglesia entiende cómo su sacra potestas sirve a las personas? Es obvio que no. Como también es evidente que, si la dirección espiritual estuviera en el Opus Dei separada —como debería hacerse— del gobierno, ya no serían posibles los equívocos que propician esta “manipulación” instrumental.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            b) El gobierno de la dirección espiritual sobre los súbditos inmediatos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;7.         En coherencia con lo anterior, según la praxis del Opus Dei, el impartir la dirección espiritual personal compete siempre al Director sobre sus propios súbditos inmediatos. El Catecismo de la Obra (7ª redacción del año 2003) dice en efecto textualmente: Ejercen la dirección espiritual personal, en cuanto a las disposiciones interiores, los Directores y los sacerdotes de la Obra (número 215). Y en el Vademécum del Gobierno Local del año 2002, por ejemplo, se llegan a especificar cosas como ésta: En general, las charlas fraternas de las personas del Consejo local se atienden —como las de las demás personas adscritas al Centro— en el propio Centro; en cada caso, el Consejo local pondera y decide la distribución que considere más conveniente (p.98). El principio de libertad en materias de dirección espiritual y confesión sacramental, protegido por el canon 630 del vigente Código latino, queda seriamente dañado con esta singular “autoreserva” de la tarea de dirección espiritual a los Directores sobre sus súbditos inmediatos y, más todavía, porque la reserva se hace en razón del cargo de gobierno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por eso las nuevas Experiencias de los Consejos Locales fechadas en el año 2005 (pp.84-89) se han apresurado a camuflar el comportamiento real de la Prelatura, rehaciendo íntegramente esa redacción del año 2002, de modo que su literalidad no desvele tan a las claras el abuso habitualmente practicado en su pastoral ordinaria. Sin embargo, todos  los fieles de la Prelatura —o todos cuantos han pertenecido a ella durante algún tiempo— saben que la verdadera realidad interna es la aquí descrita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            c) La burocratización institucional de la dirección espiritual&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;8.         La “dirección espiritual” es entonces tarea “burocrática” también: esto es, materia y tarea de la “organización institucional” del Opus Dei. Y esto se manifiesta descarnadamente cuando se enseña y se practica que los Directores –al relacionarse con sus superiores— están liberados de la sagrada obligación natural de confidencialidad sobre lo tratado en las “charlas fraternas” que reciben. Con esta violación de la intimidad, se desnaturaliza lo que debería ser una dirección espiritual “personal”. Quizás sea éste uno de los asuntos más graves y más fuertes, que mayores abusos están generando y que más gravemente atentan contra el elemental respeto debido a las conciencias, proclamado por las enseñanzas de la Iglesia y protegido por su praxis canónica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Un texto del Vademécum del Gobierno Local de 2002 es por demás elocuente: Las materias conocidas por razón del cargo, sólo se comunican o comentan, como es lógico, con aquellas personas que —también por razón de su cargo— deban conocerlas. Si un médico o un abogado guardan un natural secreto profesional —silencio de oficio— sobre los asuntos que conocen con motivo de su trabajo, con mucha mayor razón han de vivir ese silencio quienes se ocupan de las tareas de dirección o de formación espiritual de las almas (p.14). Es decir, razonando a sensu contrario, se sostiene que pueden comentarse todos esos temas confidenciales “con quienes deben conocerlos por su cargo”. Y ¿quiénes son éstos? Los Directores superiores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Efectivamente, así se explica en el libro de Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas del año 2001, donde se lee: Por tanto, de acuerdo con la naturaleza de la charla fraterna, el silencio de oficio prohíbe tratar esos asuntos con cualquier persona fuera de aquéllas que puedan y deban intervenir en la dirección espiritual, en la línea que va desde los Directores locales hasta el Padre. Dentro de esa línea, y en sentido ascendente (de abajo hacia arriba), no se lesiona el silencio de oficio cuando la consulta es necesaria o conveniente (p.110). Los textos hablan por sí mismos y no necesitan comentarios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Por si aún no estuviera claro, el fragmento que acaba de citarse posee una nota aclaratoria al pie de página que dice: Si se entiende bien que quien imparte la dirección espiritual es el Opus Dei, fácilmente se comprende que no tendría sentido, por ejemplo, que al hacer la charla fraterna alguien pusiera como condición, para tratar un tema determinado, que quien la recibe se comprometiera a “no contar a nadie” lo que va a decirle; o que éste último, pensando facilitar la sinceridad, equivocadamente dijera al que hace la charla: “Cuéntamelo todo y no te preocupes, porque no se lo voy a decir a nadie más” En estos casos hipotéticos, la persona que recibiera la charla dejaría de ser instrumento para hacer llegar la ayuda de la Obra: esa conversación no sería una charla fraterna de dirección espiritual. ¿No queda suficientemente claro? ¿Cabe mayor tergiversación de lo que siempre ha sido la dirección espiritual en la Iglesia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;9.         Estos planteamientos, presentados con apariencia de bien, son radicalmente opuestos a la enseñanza católica sobre el respeto debido a las conciencias de las personas, y también contrarios a las vigentes normas del derecho canónico universal, que deberían aplicarse y ser respetadas en la Prelatura personal. Basta pensar en los cánones 220 y 240 §2 en relación con el canon 984, para comprender que no caben exenciones ni excepciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Y tal vez por eso, en esta materia de la confidencialidad, el número 222 del Catecismo de la Obra enuncia la doctrina de la Iglesia correcta. Pero, como se ha visto, otros documentos “reservados” a unos pocos promueven y avalan una praxis del todo inaceptable, como es convertir las conversaciones de dirección espiritual personal en “instrumentos” de información para la acción de gobierno —también de control— sobre los fieles y para una peculiar dirección espiritual “a distancia”. ¿Acaso no es todo esto una manipulación de las personas y una violación de su intimidad más íntima? Para esas mentalidades, ¿qué respeto merece el fuero de la conciencia? ¿Cuándo y dónde la Iglesia ha aprobado este hacer del Prelado y Directores del Opus Dei?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Pero aquí, de nuevo, casi como una confesión de culpas, las nuevas Experiencias de los Consejos Locales fechadas en 2005 han pretendido ocultar un abuso tan grave. De un lado, se ha redactado ex novo todo el apartado dedicado a la “charla fraterna” —como anteriormente señalé en el apartado b)— y ahí se han suprimido las referencias a las Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas del año 2001. De otro, del Vademécum de 2002 se ha suprimido también el apartado autónomo dedicado al silencio del oficio (pp.14-15), de modo que su contenido se diluye ahora en una nueva redacción genérica sobre la prudencia necesaria al obrar de los miembros de los Consejos locales (pp.15-17), pero sin mostrar tan desnudamente las prácticas institucionalizadas de violación de la confidencialidad. Como es sabido, la página opuslibros.org ha aportado pruebas irrefutables de este hecho con documentos internos de la institución y escritos que ayudan a comprender la metodología de su práctica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;                La actitud dolosa de la conducta del Prelado y sus Directores en estas materias, en su relación con la Santa Sede, se deduce claramente examinando la Ratio institutionis propuesta por la Prelatura Sanctae Crucis et Operis Dei (Romae 1997) y aprobada por la Curia romana, prácticamente el único documento examinado por Roma, aparte los Estatutos de la Prelatura. Así, por ejemplo, en el número 100 de esa Ratio institutionis se lee: Debe haber también en cada Centro de Estudios Interregional un Director Espiritual, que es nombrado por el Prelado para un quinquenio. Además, habrá otros sacerdotes, idóneos y en número suficiente, disponibles para la labor de dirección espiritual, designados por el Prelado. Todos guardarán con el mayor cuidado el debido silencio en todo lo referente al fuero interno. O véanse también los números 47-53 para los Centros de Estudio en general. Es decir, se es plenamente consciente de la doctrina y la disciplina canónica universales y se hace creer a la Sede Apostólica que ése es el obrar interno de la Prelatura. Sin embargo, como se está viendo, los escritos internos “secretos” —escritos de formación cristiana para el apostolado, se les llama ahora— violan frontalmente ese otro documento público, porque en ellos se describe y se enseña una práctica (la realidad de hecho) que es del todo contraria: son “costumbres” internas obligatorias, porque se consideran “espíritu” del Opus Dei, transmitido por el Fundador.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No puede minimizarse el valor de esos escritos secretos (internos), que manejan todos los constituidos en cargos directivos dentro de la institución. Al igual que el Vademécum del Gobierno Local de 2002, las nuevas Experiencias de los Consejos Locales de 2005 —en realidad del año 2006, distribuidas por los Centros durante el último trimestre del año— siguen diciendo esto: Los documentos y escritos referentes a la formación cristiana, no tienen como único fin la ayuda a los propios Directores: son doctrina viva y clara para todos. Por eso, los miembros del Consejo local no se limitan a leerlos y meditarlos a fondo, sino que consideran también cómo transmitir su contenido en clases de formación, charlas personales, etc.; y lo mismo hacen los sacerdotes, en su predicación. Con el estudio permanente —responsabilidad grave de todos los Directores, a cualquier nivel—, se facilita conservar en la memoria los criterios básicos y las experiencias para desempeñar la propia tarea con esmero, evitando omisiones, improvisaciones o pérdidas de tiempo (p.19). Y, gracias a Dios, una buena parte de esos escritos han sido filtrados por fieles de la Prelatura, para su publicación en la dirección opuslibros.org de la red, al no encontrar otro modo de resistir los abusos que la difusión de su conocimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            d) La prohibición expresa de comunicación de la intimidad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;10.       La cosa no acaba aquí. La praxis del Opus Dei sobre dirección espiritual se concreta además en la prohibición expresa a sus fieles de abrir la propia intimidad a personas distintas del Director inmediato o de los Directores superiores. El Catecismo de la Obra dice en efecto: Nunca será conveniente que los fieles del Opus Dei tengan entre sí estas confidencias de vida interior o de preocupaciones personales, porque quienes cuentan con la gracia especial, para atender y ayudar a los miembros de la Obra, son el Director o la Directora —o la persona que los Directores determinen— y el sacerdote designado (número 221). Por tanto, esta práctica de la Prelatura incluye hasta la prohibición de toda comunicación libre de los miembros entre sí sobre todo tipo de asuntos o inquietudes “personales”, no sólo sobre cuanto se refiere al gobierno de la Obra o de la intimidad espiritual del alma. ¿Qué amistad podrá existir entonces entre tales “hermanos”? O, ¿qué fraternidad es ésa donde la relación interpersonal más natural parece estar sometida a interdicción?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No es difícil advertir que este proceder atenta directamente contra la libertad de comunicación, reconocida como derecho personal del fiel en el canon 212 §3 del vigente Código latino. Y, además, por esa vía la persona queda enteramente aislada y “sometida” a quienes están constituidos en autoridad, de modo que sobre ella puede hacerse luego hasta el despojo de lo más personal: la autonomía de la propia conciencia. Parece haberse olvidado al clásico que recuerda que el alma sólo es de Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            En el Opus Dei no se puede expresar lo que uno piensa sobre la propia institución más que con los Directores. Cualquiera que expusiera su opinión personal, en público o en privado, sería inmediatamente censurado y corregido como “murmurador”, aunque sus manifestaciones estuvieran de acuerdo con las normas morales. Si por amor a la verdad se ejerciera ese derecho natural, las consecuencias negativas no tardarían en llegar. Y existen abundantes testimonios publicados sobre estos modos de obrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por otra parte, se ejerce un control totalitario de la opinión, eligiendo cuidadosamente para dar los medios de formación a ponentes que sean sólo portavoces de la postura oficial. Y luego el control se extiende a todos los libros. Muchos autores de gran talla teológica, como por ejemplo Han Urs von Balthasar, se encuentran prohibidos o bajo sospecha. Y no pocos libros de Ioseph Ratzinger fueron juzgados “muy desaconsejables”, aunque se cambió luego la calificación al ser nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;11.       En este contexto de control y prohibiciones es donde el número 215 del Catecismo de la Obra pregunta: ¿Quiénes ejercen la dirección espiritual personal, en cuanto a las disposiciones interiores? Y se responde: Ejercen la dirección espiritual personal, en cuanto a las disposiciones interiores, los Directores y los sacerdotes de la Obra, como ya sabemos. Pero ¿quién recuerda ahora la libertad de elección de confesor y director espiritual, tutelada por los cánones universales de la Iglesia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Para que esta obvia restricción no pueda censurarse de plano, se añade: Dejando completamente a salvo la libertad de las conciencias de los fieles de la Obra, su buen espíritu les mueve a tener la dirección espiritual personal con el Director o con la Directora local, y con el sacerdote designado para atender cada Centro. Pueden siempre dirigirse, además, a otro sacerdote de la Prelatura. Por tanto: no a sacerdotes que no pertenezcan a la Prelatura. Y se aclara: Para comprender lo anterior, ha de tenerse presente que es el mismo Opus Dei el que imparte la dirección espiritual, y nadie puede atribuirse el derecho exclusivo de ejercerla. Por tanto, quienes no han recibido esa misión del Padre o de los Directores Regionales, no pueden ser buenos pastores. Y luego se presenta como conclusión de todo esto: Por eso, en la Obra la dirección espiritual personal existe sólo in actu: cuando el Director escucha la Confidencia, y cuando el sacerdote confiesa o atiende charlas de dirección espiritual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;             Son párrafos cuya literalidad no tiene desperdicio. Se dice sin pudores que la “dirección espiritual” personal corresponde a la institución y no a las personas concretas que acompañan espiritualmente. Y también encontramos la apelación al “buen espíritu” para señalar cuál sería el comportamiento correcto de los fieles de la Prelatura. Por tanto: a sensu contrario debe interpretarse que quien no actuara como prevé ese n.215 tendría “mal espíritu”, por más que ejerciese la libertad de conciencia que inicialmente ese n.215 dice respetar, y por más que esa libertad se ejerciese conforme a las leyes universales de la Iglesia —que rigen la Prelatura— y aun en conformidad con los Estatutos de la Obra, donde no existe ninguna de estas concreciones que ese Catecismo hace.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;12.       Más todavía. El número 309 de este Catecismo, al enumerar los medios que se aconsejan a las vocaciones recientes para asegurar su perseverancia, recomienda: &lt;1&gt; abandonarse en el Señor, a través de los Directores; &lt;2&gt; tener gran sinceridad en la dirección espiritual con los Directores y los sacerdotes de la Obra. Y esto junto con otros varios consejos de sentido común. ¿Es que no hay abandono en Dios sino a través de los Directores? ¿Es que no se practica la sinceridad si ésta no se ejercita con los Directores o sacerdotes del Opus Dei? Sorprende ese “pretendido monopolio” sobre las almas, que convierte en mal pastor a cualquier sacerdote de la Iglesia que no sea del Opus Dei: ¿es esto comunión eclesial? Pero son ellos —el Prelado, los Directores— quienes se postulan a sí mismos como portavoces exclusivos del Altísimo, no Dios ni su Iglesia, para con los suyos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            ¿Qué diferencia existe entre este obrar y el anular la conciencia personal? ¿Acaso no se está sustituyendo de este modo a Dios por la “voluntad de los Directores”? Sí, en efecto, pues suele repetirse que hay que recibir todo lo que ellos dicen como “voluntad de Dios”. Por eso sólo ellos son el buen pastor y no pueden serlo otros. Es una auténtica “divinización” de la estructura de gobierno, a la que los fieles de la Prelatura deben “someter” el juicio personal de sus conciencias, como si se tratara de un oráculo divino. A eso le llaman docilidad o “finura” en el obedecer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La conciencia cede entonces ante la obediencia. “Lo que dicen los Directores”, sus indicaciones, se pone por encima de la conciencia personal, pues su decir o mandar no puede discutirse por llevar el marchamo de lo divino. Y, de hecho, es un obedecer —entendido erróneamente como “sumisión” ascética: entrega del intelecto y, después, de la voluntad— muy parecido al practicado en las sociedades integristas o fundamentalistas. Una “fe ciega” —que no puede considerarse sobrenatural— en el Fundador y también en su institución conduce a no tener pensamiento propio, a ceder constantemente en las ideas personales, y a tragar carros y carretas contra lo que uno personalmente pudiera entender que reclama la caridad o es la espiritualidad secular, vivida con conciencia de la propia vocación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            e) La manifestaciones de conciencia obligatorias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;13.       Como complemento de todo lo expuesto, a los fieles de la Prelatura se les exige la antigua “manifestación de conciencia”, ya reprobada en términos durísimos por la autoridad de la Iglesia. Es decir, se presenta como “obligación” —por causa de la vocación— el realizar una periódica y completa comunicación de la propia intimidad a los Directores, quienes a su vez se “autoconsideran” consejeros exclusivos de esas conciencias o conducto único por donde les puede llegar a esas almas la voluntad y la gracia de Dios. Suele afirmarse esto con una rotundidad que asusta, poniendo a Dios de por medio; en realidad tales afirmaciones —nunca sometidas a discusión teológica— lo que buscan es un férreo control de las personas a través de la “dirección espiritual personal”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Algunas citas de las Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas ilustran este proceder, en el que apenas parece existir margen para la espontaneidad personal, y donde todo está previsto, aun en el modo de obrar. Por ejemplo, ahí se lee: Ha de cuidarse mucho la puntualidad en el día fijado y a la hora establecida (…) Otra característica importante es la brevedad. Aunque la duración concreta dependerá de muchos factores, de ordinario, si se prepara bien, bastarán diez o quince minutos para comentar con sinceridad y hondura todos los puntos necesarios. Sólo en casos excepcionales será precisa una mayor dedicación (p.23). Y más adelante se añade: Se dice &lt;/span&gt;&lt;en el="" catecismo="" de="" la="" obra="" 208=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; que los fieles de la Obra “pueden” abrir su alma en la Confidencia, porque es un derecho que tienen. Y, a la vez, que “han de cuidar” fidelísimamente esta Costumbre, porque es uno de los medios para identificarnos con el espíritu de la Obra, que nos hemos comprometido a poner en práctica al incorporarnos a la Prelatura (p.16).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero ¿qué es lo importante en estas consideraciones: la persona singular o las directrices de la institución a la que uno se vincula por causa de la vocación? ¿Dónde está “aprobado” por la Iglesia que la incorporación a la Prelatura del Opus Dei conlleva la aceptación del uso de las “manifestaciones de conciencia” a sus Directores como algo obligado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Idéntica mentalidad reflejaba lo previsto en el Vademécum del Gobierno Local de 2002 para cuando alguien daba muestras de autonomía o manifestaba dudas sobre continuar vinculado a la Prelatura, instigando a aumentar el control sobre su persona por medio de la dirección espiritual: En concreto, convendrá enterarse con prudencia de qué clase de amistades cultiva; si tiene intimidad con alguna persona, si busca consejo espiritual fuera de la Obra, en lugar de dirigirse a sus hermanos; qué correspondencia envía y recibe, pues quizá escriba a parientes, a amigos o a otras personas que no le orientan bien; qué libros lee (p.63). Son indicaciones ahora suprimidas en las Experiencias de los Consejos Locales de 2005 (pp.55-57), al igual que otros párrafos significativos de la redacción de 2002. La comparativa de los cambios muestra a las claras la “operación de maquillaje” de la Prelatura, si hubieran de ser examinados sus textos, pues en ella nada ha cambiado —ni hacia dentro ni hacia fuera— induciendo a nuevos pautas de obrar, con advertencia de rectificación de errores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            4. EL GOBIERNO COMO DOMINIO DE LAS CONCIENCIAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;14.       Llegados a este punto, cabe preguntar: ¿acaso puede considerarse legitimado todo el proceder descrito por la sencilla mención en los Estatutos (número 83 §2) del concepto de “dirección espiritual”? Es obvio que no, porque nada de eso está en consonancia con la doctrina moral ni con la praxis canónica de la Iglesia. Es más: resulta difícil afirmar que tales métodos tengan algo que ver con una verdadera dirección espiritual personal, pues la atención de los fieles está siempre mediatizada por los “intereses” —no necesariamente perversos— de la institución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por muy nobles que sean los fines de las instituciones eclesiásticas, nunca será lícito invertir los términos de las relaciones: toda institución está al servicio de las personas y no a la inversa, y más todavía en el caso de las estructuras canónicas. La persona nunca puede ser tratada como “medio” o instrumento, menos todavía para fines religiosos, poniendo a la institución por delante de la legítima autonomía moral de la conciencia. ¡Qué lejos queda esa praxis de la antropología y las enseñanzas morales de Juan Pablo II, comenzando por su primera encíclica Redemptor hominis!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Entonces, ¿qué tipo de “dirección espiritual” es la practicada en el Opus Dei? ¿Es acaso lo que tradicionalmente la Iglesia ha entendido por “dirección espiritual”? No parece. Basta pensar en algunos datos. Ahí está el Decreto Perfectae caritatis del Concilio Vaticano II, que recomienda a los superiores que gobiernen a sus súbditos como a hijos de Dios, y con respeto a la persona humana, fomentando su sumisión voluntaria. Déjenles, por ello, especialmente la debida libertad en cuanto al sacramento de la penitencia y dirección de conciencia (número 14). Y una concreción canónica directa de esta orientación conciliar es sin duda el canon 630 del Codex iuris canonici de 1983, cuya sola existencia es una sólida prueba de que la Iglesia nunca renuncia a proteger esa libertad de declaración sobre lo íntimo de la conciencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Otros muchos cánones vigentes van en idéntica dirección, como c.220, c.642, c.239 §2 y c.985 sobre la libertad de dirección espiritual en los seminarios, y c.1548 §2-2º o bien c. 1550 §2-2º. Por eso está llamado al fracaso el intento de justificar lo injustificable o de conciliar lo inconciliable, alegando que son normas “para religiosos” pero no para cristianos corrientes, pues la confusión entre gobierno y dirección espiritual es una práctica canónicamente irracional y reprobable: jamás podrá tener en su favor la nota de la rationabilitas para consolidar una costumbre canónica de derecho. La doctrina de la separación de fueros es tradicional en la vida de la Iglesia y su confusión, con la consecuente invasión del ámbito privativo de las conciencias, fue inequívocamente reprobada por León XIII en su Decreto Quemadmodum, de 17 de diciembre de 1890. Ahí se censura toda costumbre opuesta, aun inmemorial, las prohíbe para siempre, como también reprueba toda disposición en contrario, en todo tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Conviene leer con atención este Decreto pontificio y valorar su perennidad moral. Este Decreto es la fuente directa que inspiró el canon 530 del Código de 1917 y, a su vez, de éste proviene la redacción del actual canon 630 del Código de 1983. Y la literalidad del Decreto Quemadmodum es fortísima: Su Santidad irrita, abroga, y en adelante declara de ningún valor cualesquiera disposiciones de las Constituciones de las Pías Uniones, de los Institutos (...) aún de varones laicos de cualquier tipo, aunque hubieran recibido la aprobación de la Sede Apostólica de cualquier forma, también la que suele llamarse especialísima, sobre este aspecto: a saber, en cuanto regulan, por su nombre y de cualquier otro modo, la manifestación íntima de la conciencia y del corazón. Y así, por esta causa, a los Directores o Directoras de ese tipo de Institutos, de Congregaciones y Sociedades, se les impone seriamente la carga de suprimir del todo las mencionadas disposiciones, y eliminarlas totalmente de las propias Constituciones, Directorios o Manuales. Igualmente irrita y suprime cualesquiera usos sobre esta materia o costumbres aun inmemoriales (número I).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Pero, además, el Decreto es también muy práctico, ya que añade: a los mencionados Superiores o Superioras de cualquier grado o preeminencia, rigurosamente se les prohíbe que induzcan a sus súbditos directa o indirectamente, por precepto, consejo, miedo, amenazas o halagos, a que les hagan a ellos mismos una manifestación de la conciencia de ese tipo. Y, correlativamente, se manda a los súbditos que ante los Superiores mayores denuncien a los Superiores menores que a ellos osaran inducirlos a tales conductas. Y, si los inductores fuesen el Director o la Directora General, &lt;/span&gt;&lt;se manda="" entonces=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; que ellos hagan la denuncia ante esta Sagrada Congregación &lt;/span&gt;&lt;de obispos=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; (número II).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Las prescripciones de los números que siguen en ese Decreto se encaminan todas a asegurar que la norma pontificia será aplicada efectivamente, sin disminuciones de su rigor, pues no se reconoce margen ninguno a la posibilidad de desuetudo en materias tan graves.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;15.       ¿Cómo es posible entonces que el Opus Dei siga sin censuras a pesar de sus prácticas? Sencillamente porque su Fundador y sucesores se han cuidado y se cuidan muy mucho de ocultar su verdadera realidad interna a la Sede Apostólica y a los Obispos. La prueba y la muestra más reciente de los métodos practicados está en la precipitada elaboración de las últimas Experiencias de los Consejos Locales, fechadas en 2005, pero redactadas en 2006 y distribuidas durante el último trimestre del año por los Centros de la Prelatura. Aquí se han suprimido todos los párrafos comprometedores del Vademécum del Gobierno Local del año 2002 que mostraban a las claras los abusos que practicaba y sigue practicando la Prelatura. Con una calculada terminología, a veces equívoca, se han hecho redacciones nuevas de párrafos y apartados para “camuflar” la realidad, de modo que no pueda ser percibida como en verdad es, a través de los textos, ni tampoco objeto de una censura explícita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por otra parte, lamentablemente, nunca se han escatimado medios para descalificar con injusticia a cuantos han combatido o combaten tales simulaciones. Y de todo esto hay amplia documentación en los miles de escritos publicados en la página opuslibros.org de la red.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero, además, a todo esto se añade una hábil y eficaz “política eclesiástica” orientada a conseguir y consolidar una fórmula canónica de aprobación —la famosa intención especial del Fundador— que les garantizase la independencia de acción frente a todos, Obispos ordinarios incluidos. Y a esto han ayudado y siguen ayudando los archivos personales sobre cada uno de los Obispos del mundo, elaborados a partir de las visitas que periódicamente se les hacen o los informes recibidos de cualquier miembro de la Prelatura que se relaciona con ellos. Es un verdadero “servicio de espionaje” que en nada desmerece las mejores prácticas de la policía secreta de los soviets o de los desaparecidos regímenes comunistas. No actúan así las Congregaciones de la Curia romana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En esos expedientes individuales, regularmente actualizados desde las distintas Regiones, queda registrado todo, hasta los detalles más nimios, también los gustos personales y rarezas peculiares de cada Obispo. Pero, en ellos, lo más elocuente son los juicios vertidos sobre cada persona, valorando incluso su “ortodoxia” católica, pues son opiniones que luego se transmiten en círculos cerrados por todo el mundo. Todo se expresa según un lenguaje en clave, parte de cuyas expresiones se recogen en el secretísimo volumen denominado Augustinus: es ahí donde se determina, por ejemplo, que el modo de referirse a los jerarcas en tales informaciones sea colega de Leo: esto es: un “colega” de “Leo(poldo Eijo y Garay)”. La lectura de otros volúmenes, como el Vademécum del Gobierno Regional de 28 de noviembre de 2000, reservado a Delegaciones y Comisiones, causa no ya vergüenza y sonrojo, sino verdadero escándalo, por la inmoralidad de los comportamientos que se promueven, del todo contrarios a la doctrina y la praxis canónica de la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por tanto, pensando en la “Prelatura personal”, sabían y saben lo que quieren, sabían y saben lo que buscan, sabían y saben también por qué lo buscan. ¿Garantías para la secularidad de su carisma? Hoy resulta difícil creerlo: más bien, garantías de “independencia” en el seno de la Iglesia de modo que nadie pueda fisgonear “sus costumbres” por dentro, pidiendo cuentas, ni discutir la “divinización” que de ellas hacen para someter las conciencias. De ahí su empeño en interpretar ahora la “Prelatura personal” concedida como un análogo de las Iglesias Particulares, ignorando las últimas modificaciones hechas por Juan Pablo II sobre la figura canónica, al aprobar el Codex Iuris Canonici de 1983, y su interés en confundir teológicamente las “naturalezas” del Opus Dei y de la Iglesia a través de la definición de su Prelatura como “estructura jerárquica”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;16.       Así pues, no caben dudas sobre la disciplina canónica universal ni sobre su voluntad de salvaguardar los derechos más fundamentales de los fieles en orden a su libertad y a su justa autonomía moral (cf. Veritatis splendor, nn. 38-41). Y, a pesar de eso, el Opus Dei ha prescindido del cumplimiento de esas normas desde sus comienzos: cuando estaba vigente el canon 530 del Código de 1917, ahora con el vigente canon 630, y siempre frente a la permanente obligatoriedad sustancial del Decreto Quemadmodum de León XIII.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            En el Opus Dei se impide a los fieles elegir libremente su propio director o consejero espiritual, pues éste le viene asignado siempre desde arriba: el Director del Centro sobre sus súbditos inmediatos —precisamente por razón de su cargo de “Director” en el gobierno de la institución— o bien quien él designe. La razón que se aduce hoy para seguir esa praxis, tan contraria a los cánones, es mantener el “buen espíritu” recibido del Fundador, que fue quien así lo dispuso. Según el n. 215 del Catecismo de la Obra, ya mencionado, su buen espíritu les mueve a tener la dirección espiritual personal con el Director o con la Directora local, y con el sacerdote designado para atender cada Centro. Es decir, se invoca el “carisma fundacional” como excusa para soslayar un precepto canónico y una práctica eclesial de hondo calado, ya que está enraizada en exigencias de la misma ley natural.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            El volumen Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas  de 2001 justifica la praxis de este modo: Los primeros tomaron voluntariamente —libérrimamente— la costumbre de contar a nuestro Padre todas sus cosas, de abrir la conciencia de par en par. Después, cuando el desarrollo de la labor apostólica hizo que resultase físicamente imposible que pudiera escucharles personalmente, comenzaron a abrir su alma al Director, con la misma visión sobrenatural, con la misma sencillez y confianza con que hablaban a nuestro Fundador. Y continúa: Desde entonces, todos los fieles del Opus Dei somos conscientes de que la charla fraterna es un medio sobrenatural, dispuesto por el Señor para nuestra santificación en el mundo: los Directores son instrumentos de Dios, y cuentan con las gracias convenientes para ayudarnos; por tanto, acudimos siempre con disposiciones de completa sinceridad, con el deseo de que sea cada vez más claro, más pleno, más íntimo el conocimiento que tienen de nuestra lucha ascética (pp.3-4).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Y por eso es obligado preguntar: ¿Cabe un “buen espíritu” contrario a una prohibición severa de la Iglesia? ¿Es auténtico entonces ese supuesto aspecto del carisma? Corresponde a la autoridad de la Iglesia responder debidamente a esta pregunta, pues el discernimiento de los carismas y su regulación es materia de su exclusiva competencia: cf. CIC canon 576. Además, es precisamente el reclamo del “carisma divino” lo que siempre encontramos en la base de los comportamientos canónicos irregulares del Opus Dei y en la opacidad misma de la institución que, no sin conciencia de lo que hace, sabe que su gobierno somete y anula las conciencias. De hecho, a cuantos la ejercitan con autonomía, sacerdotes o laicos, primero se les margina y, más tarde o más temprano, se les fuerza a la salida de la Prelatura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;5. UNA RUPTURA REAL DE LA COMUNIÓN ECLESIAL&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;17.       Con la excusa del carisma, las autoridades de la Obra han hecho siempre lo que han querido, engañando —así, sin eufemismos— a propios y extraños. Han investido al Fundador, ya en vida, de un aura tal de santidad, profecía e inspiración, que justificaban luego todas sus obras fuera de norma. Lo que dijo y prescribió el Fundador es considerado “palabra de Dios”, sin posibilidad de discusión razonada. Y por este camino de verdadero “fundamentalismo”, de exaltación fanática de la figura de Escrivá, hecha con su propio consentimiento y por él mismo fomentada, se ha llegado a la susodicha confusión de fueros y a la imposición de unas directrices de gobierno anómalas, como si éstas fueran voluntad expresa de Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Abonan este error las ideas personales de José María Escrivá sobre la autoridad y el gobierno, que aplicó al Opus Dei y que son muy distintas de lo que hoy podemos leer en la Constitución Lumen gentium. Con una eclesiología antimodernista en su cabeza —muy propia de sus tiempos de seminarista— y una notable cerrazón a los progresos de la mejor teología del siglo XX, presentaba a la autoridad como algo indefectible, divinizada, y por eso sus mandatos como indiscutibles: la Obra y la Iglesia eran societates perfectae al modo de monarquías sacralizadas. De ahí que, al ser considerados la dirección espiritual personal —es la institución quien “dirige”— y todos los medios de formación como tareas propias de gobierno o de régimen, los consejos en ella recibidos se toman como venidos del mismo Jesucristo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Por este camino se acaba en una praxis donde la conciencia personal es sustituida por la obediencia de régimen: una obediencia irrestricta, universal, que alcanza a todos los actos y todo tipo de actos. Así, por ejemplo, el Vademécum del Gobierno Local de 2002 señala: Se indican a continuación algunas de estas obligaciones, con el fin de que sirvan de pauta para tener siempre conciencia muy clara de que, al don excelso de la vocación a la Obra, se ha de responder con una exigencia igualmente grande, plena, que se aplica a todos los aspectos de la entrega: &lt;1&gt; el deber de obedecer con finura, sentido sobrenatural y prontitud al Padre —y a los Directores que le representan—, en todo lo referente a la vida interior y al apostolado; &lt;2&gt; la disponibilidad, cada uno según su estado y circunstancias, para dedicarse a las tareas apostólicas de la Obra (p.53). En las nuevas Experiencias de los Consejos Locales de 2005 se ha maquillado la redacción de ese apartado primero, tan elocuente, escribiendo: &lt;1&gt; una delicada docilidad, con sentido sobrenatural y prontitud, al Prelado y a los que le representan, en todo lo referente a los fines de la Prelatura (la búsqueda de la santificación personal y el apostolado) (p.48), considerándolo ahora no como “obligaciones” sino como manifestaciones del servicio a Dios y a las almas. Ha cambiado la letra, pero no el “espíritu” ni la praxis (los hábitos) de la institución, que sigue actuando como siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Si se examinan con atención los textos, bien integrados con el conjunto de otros escritos internos, se advierten unos matices que en abstracto pueden parecer sutilezas y, sin embargo, en la vida práctica tienen un amplio alcance. Pero lo único cierto es que no puede pedirse a ningún fiel una “obediencia de régimen” en lo referente a la vida interior, porque todo en la vida tiene relación con “la vida interior”, y la “totalidad” de su vida no está —no puede estar— bajo régimen de fuero externo: el alma, la conciencia, sólo es de Dios, y hay ámbitos privativos donde sólo Él puede entrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Sin embargo, afrontando las “exigencias vocacionales”, la mentalidad del Prelado y los Directores del Opus Dei suele ser muy otra: consideran que todo en la vida de sus fieles es “de espíritu”, todo es regulable, todas sus conductas son susceptibles de “valoración” para la definición del “espíritu” y, por tanto, cualquier indicación puede ser exigida por obediencia. Para avalar este proceder, suelen repetirse frases atribuidas al Fundador: en Casa se puede mandar todo, o bien no tenemos derechos, o más poéticamente tengo el derecho de no tener ningún derecho. Pero esta confusión de planos y ámbitos resulta peligrosísima, porque se presta a todo tipo de abusos sobre las almas, y más si se realizan “con buena voluntad”, presentados como bien y como signos de la entrega a Dios. La persona jamás debe estar totalmente sometida a una institución, ni a su estructura dirigente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;18.       Y, sin embargo, cuanto se ha descrito es la formación básica que recibe quien se acerca al Opus Dei y, con frecuencia, en tempranas edades: es un “adoctrinamiento” que en absoluto concuerda con los Estatutos (número 27 §3, 1º), pues éstos limitan la jurisdicción del Prelado a los fines peculiares de la Prelatura. Y en cambio, si recapitulamos lo dicho, nos encontramos con una organización que se antepone a las personas, suplantando su núcleo más íntimo de autonomía y despojándola de derechos inalienables. La persona no cuenta, sólo cuenta el “querer de Dios” manifestado en los Directores, que parecen ser los agentes directos de la santificación de los fieles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            El servicio a la verdad se supedita a los intereses de la institución porque ésta, sus fines y sus acciones, son una “voluntad explícita de Dios”, y de ahí su nombre de Opus Dei. Es así como llegamos a una autoridad que no reconoce barreras ni derechos que la limiten al ejercerse: un auténtico sistema “totalitario”, muy jerarquizado, donde el mayor pecado es la falta de unidad, concretada en cualquier manifestación de criterio propio o de insumisión. La práctica obligada de las “manifestaciones de conciencia” con los Directores —como medio de dirección espiritual personal— es el cauce eficacísimo para el control de la “opinión interna”, y también externa hasta donde se pueda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La presencia de sistemas “anticrítica” aseguran la disciplina: por ejemplo, que no puedan comentarse los medios de formación, que nadie deba confesarse ni dirigir su alma con personas de fuera de la Obra, que no se admitan vocaciones que hayan pertenecido a otras instituciones, etcétera. El “aislamiento” personal se consigue al reconducir después las expresiones de fraternidad a una “corrección fraterna” que consiste primero y sobre todo en una delación ante los Directores, aunque no se la denomine así. Y, en fin, el resultado real acaba siendo un control efectivo de las conciencias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;19.       Todo esto demuestra que esa indefectible institución, aparentemente “bendecida por Dios con tantas vocaciones”, no tiene tan buena doctrina como dice, pues no acepta toda la doctrina de la Iglesia, ni una buena parte del Concilio Vaticano II, ni respeta derechos básicos de los fieles, ni su obrar está en comunión plena con la Iglesia universal. Y, después de todo lo expuesto, una conclusión emerge clara: hoy el Opus Dei no es de hecho lo que dice ser.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Ciertamente, se presenta como una institución de espiritualidad secular, un camino de santificación en medio del mundo, de entrega sin sacar a nadie de su sitio, como cristianos corrientes. Y así se muestra ante los que se acercan a sus apostolados. Sin embargo, una vez dentro, a los fieles se les va cargando paulatinamente de obligaciones y formas de vida que poco o nada tienen que ver con el carisma reconocido por la Iglesia: el fin de la Prelatura es la fórmula vaga e inconcreta a la que siempre se acude para eludir los derechos de la persona. Y, al mismo tiempo, se insiste a los fieles en que, si abandonan ese camino eclesial, corren serio peligro de condenación eterna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No son pocos los que pronto se sienten defraudados ya que, buscando sinceramente servir a Dios y según un espíritu completamente secular, se les empuja luego a un tipo de vida completamente diverso, y además en nombre de la voluntad de Dios. A todo esto se añade el “engaño” de inculcarles —como deber moral grave— una obediencia que no tiene límites, carente de un marco legal canónico claro y estable. Tanto ellos como ellas han de soportar graves abusos contra sus derechos fundamentales, protegidos por los cánones universales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Al no respetarse un marco jurídico estable, las “normas internas” de la Prelatura, nunca aprobadas por la Santa Sede, exigen también a los miembros muchas obligaciones no contempladas en los Estatutos, que van ampliando —“a capricho” de los Directores— el contenido sustantivo y los modos de la entrega: en muchos casos no van directamente contra el derecho canónico universal, pero suponen un “fraude” en relación con el ideal vocacional inicialmente propuesto y querido por los fieles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La constante emanación de “normas” o criterios, mediante escritos internos o notas, van cambiando de continuo el contenido del “compromiso” al albur de los Directores. Y estas series de “obligaciones”, presentadas como concreciones directas de la Voluntad divina o como concretas manifestaciones de la fidelidad a ese Querer, ahogan el corazón de los fieles y acaban modificando su percepción de la realidad. Hay demasiadas contradicciones y engaños en la pastoral de la Obra: desde la formación que se recibe, deliberadamente limitada, sectorial, unilateral y aún sectaria, hasta la información sobre la verdadera realidad histórica, vital y jurídica de la propia institución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            En fin, todo esto se hace por una organización que se persuade a sí misma de estar realizando la voluntad de Dios, en una unión indiscutida y segura con Él, que imprime a todos sus actos el sello de la bondad y la ortodoxia. En sí misma cree tener la solución a los tremendos problemas de la Iglesia, como asimismo cree llevar en sí la fidelidad a la doctrina verdadera, puesta en entredicho por una nueva generación de teólogos inquietos, no reprimidos suficientemente por Pontífices blandos y desorientados. Ella omnia bene fecit, y, “más santa” que la misma Iglesia, no tiene necesidad de pedir perdón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            El Opus Dei necesita mejorar la rectitud moral de su obrar y también transparencia: una labor de clarificación histórica sobre la persona del Fundador, su carisma, y sobre la aplicación práctica de su Derecho particular en consonancia con el derecho universal de la Iglesia. Mientras esto no se realice, seguirá siendo una institución sin comunión efectiva con la pastoral eclesial y con sus jerarcas, gente que va a su aire, como una especie de “cáncer” que se propaga “dentro” de la Iglesia, llevando dentro de sí un fermento de escándalos, de tensión o de división.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Si el Divino maestro vino para dar testimonio de la verdad (Ioh 18:37), no tiene sentido ni futuro que una institución de la Iglesia viva jugando con la mentira e instalada en la opacidad. Es malo para esa institución y una bomba de relojería para la Iglesia, a plazo fijo. Cualquier sociedad que aspire a crecer en bienes reales debe ser capaz de constante reforma, de purificación, y esto no se consigue sin una sana autocrítica. Lo que distingue la fe auténtica de los fanatismos humanos es siempre el compromiso con la verdad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            6. LA NECESARIA INTERVENCIÓN DE LA SANTA SEDE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;20.       Existe en efecto toda una “literatura oficial” sobre el Fundador y sobre la historia de la Obra que no puede ser discutida y que, poco a poco, se va demostrando falsa en muchos aspectos. No es cuestión ahora de aducir pruebas, que las hay, sino de advertir que se ha producido un verdadero secuestro de las fuentes históricas del Fundador y del Opus Dei por sus Directores, con un control total de la información y aun de la posibilidad de producción literaria, pues su realización exige la autorización expresa de los Directores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            La mayor parte de las numerosas y extensas Cartas fundacionales están retiradas del uso y de la circulación interna. Las biografías “oficiales” sobre el Fundador y la Obra contienen lagunas científicamente inaceptables en aspectos muy controvertidos, cuando no sucede que aportan datos e interpretaciones que luego se han comprobado falsos. En general ni se promueve ni se facilita una investigación histórica libre e independiente al servicio de la verdad. Todo es un mundo de medias verdades y falsas apariencias: propaganda institucionalmente promovida. Estos “engaños” a la Santa Sede y a los propios fieles, justificados en la defensa del carisma, suelen tener su origen en una plasmación poco coherente de dicho carisma en la praxis y en el derecho del Opus Dei.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Como ya se vio, la pastoral interna de la Obra contiene errores moralmente graves, que reclaman hoy una revisión a fondo, para su puesta en plena comunión con la doctrina y la disciplina de la Iglesia. Y esto comienza por un debate interno y externo al servicio a la verdad, en el que se destierre el pavor —que actualmente muestran algunos— a que en los escritos del Fundador aparezcan deficiencias teológicas, canónicas y antropológicas, si no errores e incoherencias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No resulta eclesialmente admisible que se mantenga por más tiempo el “secuestro” ejercido sobre las fuentes históricas de la institución, con el propósito de proteger su imagen a toda costa. Esta apropiación de los escritos fundacionales por parte de los Directores evidencia la debilidad de los fundamentos de la actual praxis del Opus Dei: no se acepta la más mínima crítica pues, de hacerlo, con facilidad se vendría abajo el conjunto. Al no reconocer ni afrontar su profunda crisis, la Prelatura se mantiene en pie por el adoctrinamiento fanático y el control totalitario de las conciencias que, perpetrados en el nombre de Dios y de la Iglesia, son aceptados luego “sin cabeza”: es decir, por una ingenua e ignorante confianza, sostenida por la buena voluntad de muchos de sus fieles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No parece que el actual Prelado y su equipo de colaboradores estén en condiciones de desarrollar esta tarea de autocrítica, pues ellos son los directos causantes de la situación actual, y hay datos para afirmar que actúan así con plena conciencia. La discusión sobre los temas de fondo se suplanta con las oportunas “campañas de imagen” o de relaciones públicas. Y así el Opus Dei dedica actualmente enormes energías al mantenimiento de su imagen exterior: por ejemplo, en España —y sólo en esa Región— son más de 50 las personas cuyo encargo institucional (y única dedicación laboral) es la relación con los medios de comunicación, aparte el trabajo de los Directores —que asumen también esas tareas— y los fieles de la Obra que profesionalmente trabajan en los mass media.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;             Pero un tema inaplazable son los efectos de todo esto sobre las personas. No pueden permitirse abusos de la índole como los aquí expuestos, y menos todavía cuando se practican en nombre de Dios. Esto no puede ser grato al Espíritu Santo, que en efecto guía a la Iglesia, pero cuando se permanece en la comunión con Cristo, que es comunión con la Iglesia. Por eso debe afrontarse la cuestión: la realidad descrita ¿es algo realmente aprobado por la Santa Sede como carisma del Opus Dei? ¿La Prelatura personal ha sido erigida para dar “cobertura independiente” a esos modos de hacer al margen de los Obispos y de los cánones universales?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            No es difícil coincidir en respuestas negativas. Pero igualmente es verdad que hoy muchas personas del Opus Dei están haciendo el bien con rectitud, y que la misma organización podría dar unos magníficos frutos apostólicos si no lo obstaculizaran las actuales desviaciones que vician profundamente su pastoral. Ésta es una razón suficiente para que la Santa Sede intervenga y ayude a rectificar aquellos modos de hacer que se oponen al don de Dios. Y bien cierto es que tal intervención, de producirse, debería ser pública y conocida, no vaya a suceder que también se lograra aguarla en la “conciencia secuestrada” de no pocos fieles de la Prelatura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;7. APÉNDICE: EL DECRETO “QUEMADMODUM” DE 17-XII-1890&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;a) La traducción española del Decreto “Quemadmodum”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;DECRETO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;por el que se dictan algunas normas relativas a la manifestación íntima de la conciencia y del corazón a los Superiores establecida en los monasterios de mujeres o de varones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            De igual modo que es condición de todas las cosas humanas que, por más que sean en sí honestas y santas, los hombres se sirvan de ellas para acabar en lo que les es ajeno e impropio y que esto se traduzca en abusos, así también pasa con las leyes, sabiamente elaboradas. Y por eso, cuando esto acontece, sucede además que no se alcanza el fin buscado por el legislador, e incluso a veces viene a parar en su efecto contrario. Es lamentable y al máximo que esto suceda en relación con las leyes de muchas Congregaciones, Sociedades o Institutos de mujeres que emiten votos simples o solemnes, o en la profesión de varones y aún en el gobierno de los laicos. Puesto que algunas veces la manifestación de la conciencia estuvo permitida en sus Constituciones, a fin de que los principiantes aprendieran de sus Superiores expertos más fácilmente el arduo camino de la perfección en sus dudas, ahora acontece por contra que algunos de éstos han impuesto esa escrutación íntima de la conciencia, que está reservada únicamente al Sacramento de la Penitencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Igualmente, en línea con los sagrados Cánones, se estableció en las Constituciones que la Confesión sacramental se hiciera en las Comunidades de ese tipo con los respectivos Confesores ordinarios y extraordinarios. Y de ahí vino que el arbitrio de los Superiores llegara al extremo de que pudieran denegar a los súbditos algún Confesor extraordinario, también cuando éstos lo necesitaban grandemente para aconsejar su propia conciencia. Y, por último, se introdujo como norma de discreción y prudencia que aquéllos dirigieran a sus súbditos según la regla y rectamente sobre las penitencias particulares y otras obras de piedad. Pero también esta norma se extendió por abuso hasta el extremo de que fueran ellos quienes permitieran acceder a la Sagrada Comunión a su antojo, o la prohibieran a veces absolutamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            De ahí resultó que [506] este tipo de disposiciones, que en su momento fueron establecidas con sabiduría y a fin de promover saludablemente el aprovechamiento espiritual de los principiantes y la salvaguarda de la paz y la concordia de la unidad en las Comunidades, no raramente acabaron convirtiéndose en causa de discriminación de las almas, de angustia en las conciencias y aún incluso de turbación de la paz externa, como evidentísimamente muestran los recursos y reclamaciones interpuestas en otro tiempo ante la Santa Sede.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Por lo cual Nuestro Santísimo Señor León por divina providencia Papa XIII, en atención a lo que conviene a esa queridísima parte de su grey, en la Audiencia habida el día 14 de diciembre de 1890 para despachar consultas y asuntos conmigo, el Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares, tras examinar todos ellos con sumo cuidado y diligencia, con particular solicitud decidió, ordenó y decretó cuanto sigue.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            I. Su Santidad irrita, abroga, y en adelante declara de ningún valor cualesquiera disposiciones de las Constituciones de las Pías Uniones, de los Institutos de mujeres sean de votos simples o solemnes, y aún de varones laicos de cualquier tipo, aunque las mencionadas Constituciones hubieran recibido la aprobación de la Sede Apostólica de cualquier forma, también la que suele llamarse especialísima, sobre este aspecto: a saber, en cuanto regulan, por su nombre y de cualquier otro modo, la manifestación íntima de la conciencia y del corazón. Y así, por esta causa, a los Directores o Directoras de ese tipo de Institutos, de Congregaciones y Sociedades, se les impone seriamente la carga de suprimir del todo las mencionadas disposiciones, y eliminarlas totalmente de las propias Constituciones, Directorios o Manuales. Igualmente irrita y suprime cualesquiera usos sobre esta materia o costumbres aun inmemoriales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            II. Es más: a los mencionados Superiores o Superioras de cualquier grado o preeminencia, rigurosamente se les prohíbe que induzcan a sus súbditos directa o indirectamente, por precepto, consejo, miedo, amenazas o halagos, [507] a que les hagan a ellos mismos una manifestación de la conciencia de ese tipo. Y, correlativamente, se manda a los súbditos que ante los Superiores mayores denuncien a los Superiores menores que a ellos osaran inducirlos a tales conductas. Y, si los inductores fuesen el Director o la Directora General, &lt;/span&gt;&lt;se manda="" entonces=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; que ellos hagan la denuncia ante esta Sagrada Congregación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            III. Pero de ningún modo impide esto que los súbditos puedan libre y espontáneamente abrir su alma a los Superiores a fin de recibir de su prudencia la dirección y el consejo, en sus dudas y ansiedades, para adquirir virtudes y avanzar en el camino de la perfección.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            IV. Además, permaneciendo firme —en relación con los Confesores ordinarios y extraordinarios de las Comunidades— lo que el Sagrado Concilio de Trento prescribió en su Sesión 25 capítulo 10 “de Regularibus” y cuanto el gran Maestro Benedicto XIV estableció en la Constitución “Pastoralis curae”, Su Santidad amonesta a los Prelados y Superiores para que no denieguen a sus súbditos el Confesor extraordinario cuantas veces ellos lo reclamen para aconsejar su propia conciencia, pero de manera tal que esos superiores de ningún modo indaguen la razón de la petición ni se les explique por qué aquellos la hacen. Y, a fin de que tan prudente disposición no se frustre, exhorta a los Ordinarios para que designen sacerdotes idóneos provistos de licencias, en los lugares de su Diócesis donde existan Comunidades de Mujeres, a los cuales ellas puedan acudir fácilmente para recibir el Sacramento de la Penitencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            V. Por cuanto se refiere a la autorización o prohibición de recibir la Sagrada Comunión, Su Santidad decide sobre Ésta que los permisos o las prohibiciones de ese tipo sean sólo competencia del Confesor ordinario o extraordinario, para que así los Superiores no tengan autoridad ninguna de inmiscuirse en este asunto, excepto en el caso de que alguno de sus súbditos hubiera escandalizado a la Comunidad después de la última Confesión Sacramental, o hubiera cometido una falta grave externa, hasta que no haya recibido de nuevo el Sacramento de la Penitencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VI. De ahí que se exhorta a todos [508] a que cuiden el prepararse diligentemente a recibir la Sagrada Comunión y a recibirla en los días determinados por las propias reglas. Y cuantas veces el Confesor hubiera considerado que para el progreso de alguien sería conveniente que la recibiese con mayor frecuencia, por causa de su fervor espiritual, el Confesor mismo podrá permitir esto. Ciertamente quien obtuviera licencia del Confesor para comulgar con mayor frecuencia, y aun para la Comunión diaria, tendrá obligación de comunicar esto al Superior de modo que a éste le conste con total certeza. Y, si éste pensara que existen causas graves y justas contra esa frecuencia de Comuniones, tendrá la obligación de comunicarlas al Confesor, a cuyo juicio definitivo se habrá de atener enteramente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VII. Y, aún más, sobre estas cosas Su santidad manda a todos y a cada uno de los Superiores Generales, Provinciales y Locales, de los Institutos que se han tratado arriba, sean de varones o de mujeres, que cumplan escrupulosamente y con esmero las disposiciones de este Decreto, bajo la amenaza de incurrir ipso facto en las penas previstas contra los Superiores que violan los Mandatos de la Sede Apostólica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VIII. Finalmente manda que ejemplares de este Decreto traducidos a lengua vernácula se inserten en las Constituciones de las mencionadas Instituciones pías, y al menos una vez al año, en el tiempo que establezca cada Casa, se lean en voz alta e inteligible en el comedor público o bien en un Capítulo especialmente convocado para ese fin.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Y así ordenó y decretó Su Santidad, sin que ninguna causa de ningún género pudiera obstar en contrario, ni aunque debiera haber sido mencionada de modo singular y especial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Dado en Roma el día 17 de diciembre de 1890, tramitado por la Secretaria de la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares. I. Cardenal VERGA Prefecto. † FR. LUIS Obispo de Callinicum dei Maroniti. Secretario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            b) El texto original de “Acta Sanctae Sedis” 23 (1890-1891) 505-508&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;DECRETUM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;quo nonnullae praecipiuntur normae quoad cordis et conscientiae intimam manifestationem Superioribus faciendam in coenobiis mulierum aut virorum&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Quemadmodum omnium rerum humanarum, quantumvis honestae sanctaeque in se sint; ita et legum, sapienter conditarum, ea conditio est, ut ab hominibus ad impropria et aliena ex abusu traduci ac pertrahi valeant; ac propterea quandoque fit, ut intentum a legislatoribus finem haud amplius assequantur; imo et aliquando, ut contrarium sortiantur effectum.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Idque dolendum vel maxime est  obtigisse quoad leges plurium Congregationum, Societatum aut Institutorum sive mulierum quae vota simplicia aut solemnia nuncupant, sive virorum professione ac regimine penitus laicorum; quandoquidem aliquoties in illorum Constitutionibus conscientiae manifestatio permissa fuerat, ut facilius alumni arduam perfectionis viam ab expertis Superioribus in dubiis addiscerent; e contra a nonnullis ex his intima conscientiae scrutatio, quae unice Sacramento Poenitentiae reservata est, inducta fuit. Itidem in Constitutionibus ad tramitem ss. Canonum praescriptum fuit, ut sacramentalis Confessio in huiusmodi Communitatibus fieret respectivis Confessariis ordinariis et extraordinariis; aliunde Superiorum arbitrium eo usque devenit, ut subditis aliquem extraordinarium Confessarium denegaverint, etiam in casu quo, ut propriae conscientiae consulerent, eo valde indigebant. Indita denique eis fuit discretionis ac prudentiae norma, ut suos subditos rite recteque quoad peculiares poenitentias ac alias pietatis opera dirigerent; sed et haec per abusionem extensa in id etiam extitit, ut eis ad Sacram Synaxim accedere vel pro lubitu &lt;/span&gt;&lt;corrig. libitu=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; permiserint, vel omnino interdum prohibuerint. Hinc factum est, ut [506] huiusmodi dispositiones, quae ad spiritualem alumnorum profectum et ad unitatis pacem et concordiam in Communitatibus servandam fovendamque salutariter ac sapienter constitutae iam fuerat, haud raro in animarum discrimen, in conscientiarum anxietatem, ac insuper in externae pacis turbationem versae fuerint, ceu subditorum recursus et querimoniae passim ad S. Sedem interiectae evidentissime comprobant.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Quare SSmus. D. N. Leo divina providentia Papa XIII, pro ea, quae praestat erga lectissimam hanc sui gregis portionem peculiari sollicitudine, in Audientia habita a me Cardinali Praefecto S. Congregationis Episcoporum et Regularium negotiis et consultationibus praepositae die decimaquarta Decembris 1890 omnibus sedulo diligenterque perpensis, haec quae sequuntur voluit, constituit atque decrevit.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            I. Sanctitas Sua irritat, abrogat, et nullius in posterum roboris declarat quascumque dispositiones Constitutionum, piarum Societatum, Institutorum mulierum sive votorum simplicium sive solemnium, nec non virorum omnimode laicorum, etsi dictae Constitutiones approbationem ab Apostolica Sede retulerint in forma quacumque, etiam quam aiunt specialissimam, in eo scilicet, quod cordis et conscientiae intimam manifestationem quovis modo ac nomine respiciunt. Ita propterea serio iniungi Moderatoribus ac Moderatricibus huiusmodi Institutorum, Congregationum ac Societatum ut ex propriis Constitutionibus, Directoriis ac Manualibus praefatae dispositiones omnino deleantur penitusque expungantur &lt;/span&gt;&lt;corrg. expurgantur=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;. Irritat pariter ac delet quoslibet ea de re usus et consuetudines etiam immemorabiles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            II. Districte insuper prohibet memoratis Superioribus ac Superiorissis cuiuscumque gradus et praeeminentiae sint ne personas sibi subditas inducere pertentent directe aut indirecte, praecepto, consilio, timore, minis, aut blanditiis [507] ad huiusmodi manifestationem conscientiae sibi peragendam; subditisque e converso praecipit, ut Superioribus maioribus denuncient Superiores minores, qui eos ad id inducere audeant; et si agatur de Moderatore vel Moderatrice Generali denunciatio huic S. Congregationi ab iis fieri debeat.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            III. Hoc autem minime impedit quominus subditi libere ac ultro aperire suum animum Superioribus valeant ad effectum ab illorum prudentia in dubiis ac anxietatibus consilium et directionem obtinendi pro virtutum acquisitione ac perfectionis progressu.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            IV. Praeterea firmo remanente quoad Confessarios ordinarios et extraordinarios Communitatum quod a Sacrosancto Concilio Tridentino praecribitur in Sess. 25 Cap. 10 de Regul. et a S. M. Benedicti XIV statuitur in Constitutione quae incipit “Pastoralis curae” Sanctitas Sua Praesules Superioresque admonet ne extraordinarium denegent subditis Confessarium quoties, ut propriae conscientiae consulant, ad id subditi adigantur, quin iidem superiores ullo modo petitionis rationem inquirant, aut agere id ferre demonstrent. Ac ne evanida tam provida dispositio  fiat, Ordinarios exhortatur, ut in locis propriae Dioeceseos, in quibus Mulierum Communitates existunt, idoneos Sacerdotes facultatibus instructos designent, ad quos pro Sacramento poenitentiae recurrere eae facile queant.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            V. Quod vero attinet ad permissionem vel prohibitionem ad sacram Synaxim accedendi Eadem Sanctitas Sua decernit, huiusmodi permissiones vel prohibitiones dumtaxat ad Confessarium ordinarium vel extraordinarium spectare, quin Superiores ullam habeant auctoritatem hac in re sese ingerendi, excepto casu quo aliquis ex eorum subditis post ultimam Sacramentalem Confessionem Communitati scandalo fuerit, aut gravem externam culpam patraverit, donec ad Poenitentiae sacramentum denuo accesserit.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VI. Monentur hinc omnes, ut ad Sacram Synaxim [508] curent diligenter se praeparare et accedere diebus in propriis regulis statutis; et quoties ob fervorem et spiritualem alicuius profectum Confessarius expedire iudicaverit ut frequentius accedat, id ei ab ipso Confessario permitti poterit. Verum qui licentiam a Confessario obtinuerit frequentioris ac etiam quotidianae Communionis, de hoc certiorem reddere Superiorem teneantur; quod si hic iustas gravesque causas se habere reputet contra frequentiores huiusmodi Communiones, eas Confessario manifestare teneatur, cuius iudicio acquiescendum omnino erit.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VII. Eadem Sanctitas Sua insuper mandat omnibus et singulis Superioribus Generalibus, Provincialibus et Localibus Institutionum de quibus supra, sive virorum, sive mulierum ut studiose accurateque huius Decreti dispositiones observent sub poenis contra Superiores Apostolicae Sedis Mandata violantes ipso facto incurrendis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            VIII. Denique mandat, ut praesentis Decreti exemplaria in vernaculum sermonem versa inserantur Constitutionibus praedictorum piorum Institutorum, et saltem semel in anno, stato tempore in unaquaque Domo, sive in publica mensa, sive in Capitulo ad hoc specialiter convocato alta et intelligibili voce legantur.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Et ita Sanctitas Sua constituit atque decrevit, contrariis quibuscumque, etiam speciali et individua mentione dignis, minime obstantibus.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;            Datum Romae ex Secretaria S(acrae) Congregationis Episcoporum et Regularium die 17 Decembris 1890. I. Cardinalis VERGA Praefectus. † FR. ALOISIUS Episcopus Callinicen(sis) Secretarius.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/corrg.&gt;&lt;/corrig.&gt;&lt;/se&gt;&lt;/de&gt;&lt;/se&gt;&lt;/en&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-8588455805553018704?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8588455805553018704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8588455805553018704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2003/04/la-libertad-de-las-conciencias-en-el.html' title='La libertad de las conciencias en el Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-2881541226383205243</id><published>2003-03-20T04:09:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T09:02:26.795-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recontruccion de personalidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metodos sectarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conciencia'/><title type='text'>La conciencia después de la Obra [ I ]</title><content type='html'>La conciencia después de la Obra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I - Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un escrito anterior quise reflexionar sobre la conciencia y la Obra, enfocando el tema de la conciencia desde dentro de la institución hasta el momento de la salida. Ahora me parece pertinente pensar sobre lo que sigue, una vez que la Obra ha quedado atrás. Los problemas de la conciencia son otros, y en muchos casos, el marco de referencia para resolverlos también ha cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este texto mismo es resultado y un reflejo de una conciencia transformada tras el paso por la Obra, por lo cual soy consciente de que tal vez no pueda ser entendido o resulte criticable para quienes no han pasado por esa experiencia o la hayan vivido de una forma diferente. Para facilitar su lectura, algunos párrafos están en letra más pequeña, pues son como notas al pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a. Hacer (Normativismo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener en cuenta qué tipo de lugar fue el que se dejó atrás. Un sitio semejante a la cultura legalista de los tiempos de Jesús, donde había tantos mandamientos (algunos hablan de 600 o más) que no se sabía muy bien cuál era el primero de todos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Obra existe también una infinidad de mandamientos, que la burocracia interna va aumentando o cambiando con el tiempo. El fundador quiso que al menos quedara claro para siempre cuál era el primer de todos: cumplir las normas. Se entiende, entonces, que el amor y la misericordia no fueran prioritarios, sino que su lugar lo ocupara una versión muy parcial de la virtud de la justicia, esto es, la justificación personal (cumplir). Además, se trata de una justificación exclusivamente por las obras sin necesidad de pasar por la fe ni mucho menos por la caridad (primero que nada cumplir, el resto –el amor- es optativo, un aderezo). A tal punto es así, que el fundador se atreve a afirmar que la justificación por las obras es causa de predestinación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Puedo decir que el que cumple nuestras Normas de vida —el que lucha por cumplirlas—, lo mismo en tiempo de salud que en tiempo de enfermedad, en la juventud y en la vejez, cuando hay sol y cuando hay tormenta, cuando no le cuesta observarlas y cuando le cuesta, ese hijo mío está predestinado, si persevera hasta el fin: estoy seguro de su santidad» (Meditaciones VI, pág. 47).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único beneficio que veo en estas palabras del fundador es que dan certeza a quien la busca de manera simple. Certeza que no tiene necesariamente un vínculo inequívoco con la verdad ni con la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta “máxima ascética” pone el acento en el hacer por encima del ser. Forma soldados de la vida piadosa, que ponen la obediencia y la ejecución por encima del discernimiento. Deforma las conciencias, pues no pocos se creen dispensados de la caridad con sus hermanos por el hecho de “cumplir las normas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ascetismo que recuerda mucho a Pelagio “cuyo modelo trazó siguiendo los principios éticos de los estoicos” (Enciclop. Cat.) y va a contramano del mensaje esencial del Evangelio y la doctrina de la Gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de santidad que enseña la Obra deja a un lado la Gracia para concentrarse en el combate, una tarea esencialmente humana, cuyo resultado es el “mérito personal”. Se es santo por mérito propio, por luchar y ganar. Santidad vinculada al éxito y la predestinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misericordia y la necesidad de perdón son temas que la ascética de la Obra no excluye, pero los utiliza para otros ámbitos, como el de la obediencia, para inculcar el sometimiento y la baja autoestima personal. En el ámbito de la santidad, en cambio, se trata de impulsar el crecimiento institucional (tanto el proselitismo como la alta autoestima institucional) y ahí no cabe otra que la fuerza de voluntad en su máxima expresión (en este contexto se legitima la coacción). La fórmula podría ser: lucho, luego soy santo. ¿Dónde queda lugar para la Gracia? En resumen, la Obra usa los conceptos teológicos cristianos para acomodarlos a sus fines corporativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La importancia central del concepto de lucha es que resulta una herramienta fabulosa para gobernar. De esta manera la santidad se puede medir y los directores pueden fiscalizar (RAE: «criticar y traer a juicio las acciones u obras de alguien»). El que no lucha (o al menos parece que no lucha exteriormente) demuestra mala voluntad o disposición interior inadecuada y puede/debe ser sancionado. Es un control perfecto, mensurable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la santidad se vuelve una coartada perfecta para exigir que se luche por aquello que en realidad son metas de gobierno. Es la zanahoria delante del burro. Pues son los directores quienes dirigen la lucha y le dan sentido, definiendo los objetivos que se han de alcanzar (proselitismo, donaciones económicas, etc.) o al enemigo que se ha de combatir (especialmente luchar contra uno mismo y así vencer la propia resistencia frente al avance de la Obra en la vida privada de cada uno). La conciencia y el discernimiento son un estorbo en este contexto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que, una vez que se ha aceptado la equivalencia santidad=lucha, se cae en una trampa/jaula muy difícil de salir –controlada por los directores, que manejan los hilos de la exigencia-, pues para desprenderse de sus lazos hay que, o bien escaparse con violencia, o bien descubrir la Gracia y ese enfoque de la santidad lleva de por sí a rechazarla, porque antepone la lucha a la Gracia. Se cree que es imposible la Gracia si antes no se lucha. Y la lucha supone unas metas imposibles de alcanzar (la Obra siempre pide más). La Gracia se vuelve un concepto vacuo, inoperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espíritu de la Obra no es otra cosa que una teoría (una ideología) que justifica y refuerza las decisiones de gobierno y sus estrategias de crecimiento. No hay una teología coherente, cada concepto teológico y espiritual se utilizan para la ocasión, según sea necesario reforzar esta o aquella idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien esas palabras de Escrivá sobre “las normas” se podrían teóricamente interpretar como un llamado a la piedad o a ser piadosos (el “porro unum” de Lc. 10, 42), en el contexto histórico concreto –de quien ha vivido en la Obra- se trata más bien de una ascética del esfuerzo, de inculcar el voluntarismo y la fe ciega en el fundador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho mismo de hablar de “normas” (apócope de “normas de piedad”) como sinónimo de “oraciones” está poniendo el acento en lo normativo más que en lo piadoso. “Cumplir las normas” (de tránsito, por ejemplo) es muy semejante a decir “cumplir la ley”. “Cumplir las normas” tiene que ver más con la obediencia que con la piedad, con la disciplina que con la caridad. El verbo más importante es cumplir, en vez de amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acento está puesto en el concepto de lucha (humano) y no en la virtud de piedad (don divino, que procede de la caridad). No es Dios quien me lo otorga sino que yo lo alcanzo con mis propios medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“[Pelagio] consideró la fuerza moral de la voluntad humana (liberum arbitrium), cuando está fortalecida por el ascetismo, como suficiente en sí misma para desear y conseguir el noble ideal de la virtud (…) de manera que la naturaleza mantiene la habilidad de someter al pecado y ganar la vida eterna aun sin la ayuda de la gracia.” (Enciclopedia Católica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien lucha se hace acreedor de la santidad, de tal manera que Dios estaría en deuda con él, doctrina que Escrivá aplica de diversas formas, por ejemplo al hablar de sí mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Vosotros decís: queremos lo que quiera el Padre, y acabáis antes, ¿no? Porque yo, además quiero lo que quiere El; así que [El] está en un compromiso tremendo» (del fundador, Meditaciones III, p. 401).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde obtuvo Escrivá semejante razonamiento? ¿Acaso es Dios una marioneta? ¿Quién es Escrivá para “poner en un compromiso tremendo” a Dios? Tal vez el fundador lo decía de forma graciosa, pero seguro no lo decía en broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar este apartado, me parece oportuno transcribir un cuento que leí hace tiempo y habla del normativismo y la rectitud de intención. Quien sigue el camino del normativismo termina solo e intolerante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se preocupa especialmente por su propia justificación (¿frente a quien?) y no tanto por el bien de los demás o qué necesitan los demás, pues no los ve (no tiene en cuenta los sentimientos ajenos, por ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente una justificación frente a su doble interior a quien debe asemejarse cada vez más (el modelo perfecto asimilado en la imaginación e inalcanzable a la vez, irreal). De ahí que quienes viven de esta manera en sociedad tengan el deber ser un espejo donde el otro pueda verse reflejado y todos formen un conjunto espejado. No es la rectitud de la propia conciencia la referencia para actuar sino la fidelidad a un modelo propuesto desde afuera. La ausencia de integridad y el doble estándar (hipocresía) son consecuencias previsibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como muchos describen el ambiente en ciertos rincones de los centros de mayores de la Prelatura Opus Dei: cada uno encerrado en su habitación individual y con un gran nivel de crítica interior, que muchas veces se manifiesta en vigilar al prójimo –a veces por medio de la denominada “corrección fraterna”- para asegurarse de que también se amargue la vida como él y no haya “privilegiados” que la pasen bien. Es el sometimiento al yugo de una ley que nunca desearon, simplemente no supieron cómo evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió que un día en las puertas del Cielo, se juntaron algunos cientos de almas, que eran las que anidaban en los hombres y mujeres que habían muerto ese día...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Pedro, supuesto guardián de las puertas de entrada al paraíso, ordenaba el tráfico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por indicación del “Capo” vamos a formar tres grandes grupos de huéspedes, a partir de la observancia de los diez mandamientos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer grupo, con aquellos que hayan violado todos los mandamientos por lo menos una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo grupo, con aquellos que hayan violado por lo menos uno de los mandamientos alguna vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el último grupo, que suponemos el más numeroso, compuesto por aquellos que nunca en sus vidas hayan violado ni uno de los diez mandamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien -siguió San Pedro-. Los que hayan violado todos los mandamientos, córranse a la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de la mitad de las almas se corrieron a la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora -proclamó-, de los que quedan, aquellos que hayan violado alguno de los mandamientos, córranse hacia la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las almas que quedaban se desplazaron a la izquierda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, todas, menos una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedó en el centro el alma que había sido de un buen hombre, que vivió toda su vida en el camino de los buenos sentimientos, de los buenos pensamientos y de las buenas acciones San Pedro se sorprendió, solamente un alma quedaba en el grupo de las mejores almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato, llamó a Dios para notificarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirá, el asunto es así: si seguimos el plan original ese pobre tipo que quedó en el centro, en lugar de beneficiarse por su beatitud, se va a aburrir como una ostra en la soledad más extrema. Me parece que debemos hacer algo al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios se paró frente al grupo y les dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquellos que se arrepientan ahora serán perdonados y sus fallas olvidadas. Los que se arrepientan pueden volver a reunirse en el centro, con las almas puras e inmaculadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, todos empezaron a moverse hacia el centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alto! ¡Injusticia! ¡Traición! -se escuchó una voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la voz del que no había pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Así no vale! Si hubieran avisado que iban a perdonar, yo no me cagaba la vida!...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-2881541226383205243?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/2881541226383205243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/2881541226383205243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2003/03/la-conciencia-despus-de-la-obra-i.html' title='La conciencia después de la Obra [ I ]'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-5865163628721282877</id><published>2002-03-19T04:11:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T09:03:25.215-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recontruccion de personalidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metodos sectarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conciencia'/><title type='text'>La conciencia después de la Obra [2].- E.B.E.</title><content type='html'>040. Después de marcharse&lt;br /&gt;ebe :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b. No ser (el control mental)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además del reglamentarismo, existe otro elemento para entender lo que sucede al salir de la Obra. Ya se ha mencionado muchas veces en esta web el tema del lavado de cerebro (aunque más preciso parece ser el término control mental).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El lavado de cerebro es típicamente coercitivo. El sujeto sabe desde el primer momento que está en manos del enemigo. Se inicia con una clara demarcación de los respectivos roles -quién es el prisionero y quién el carcelero-, y el prisionero no tiene ninguna alternativa (…).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El control mental, casi siempre, llamado «reforma del pensamiento», es más sutil y retorcido. Quienes lo practican son considerados como amigos o compañeros, de forma que el sujeto no está tan a la defensiva. Inconscientemente, colabora con sus controladores y les suministra información privada sin saber que la utilizarán en su contra (…).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es buena cosa que los medios de comunicación utilicen la expresión «lavado de cerebro» con tanta ligereza. Evoca imágenes de conversión por la tortura. Quienes están en una secta saben que no han sido torturados, así que piensan que aquellos que les critican son unos mentirosos.» (Las técnicas de control mental, cap. 4, Steve Hassan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que pensar en cosas extraordinarias. Se trata principalmente de machacar una y otra vez con ideas simples, especialmente referidas a la vocación, a la fidelidad al fundador/padre (líder) y a la Obra (institución)...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la base de la espiritualidad de la Obra está… la lógica del anuncio publicitario. O sea, el fundador mismo reconoce lo mucho que la Obra le debe al marketing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«no basta decir las cosas una sola vez, ni siguiera a los que tienen buena voluntad y la inteligencia clara, como ocurre con todos mis hijos y mis hijas. Hay que repetir cien veces la misma cosa: es la psicología del anuncio. Y aun así nos olvidamos» (Meditaciones VI, p. 243).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí, en cambio, olvidémonos de la virtud o los grandes valores como el amor y la libertad para una aproximación al espíritu de la Obra, pues en la práctica han sido descartados de raíz. El fundador está expresando aquí su gran pesimismo y desconfianza respecto de la capacidad moral del ser humano. Prefiere acudir a la presión y al bombardeo publicitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo Escrivá puede hablar de santidad, entonces? ¿No es acaso una gran contradicción? Es que la santidad es un ideal que Escrivá lo alaba de una manera pero que lo construye de otra muy distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto la coacción se enlaza con la lucha y ambos completan el universo mental de la Obra: los directores presionan (por arriba) para que uno luche y se esfuerce (desde abajo). Es una concepción mecanicista más que espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«[el fundador] insistía siempre sobre los conceptos básicos de la Obra: y comentaba, sonriendo, que le perdonasen, que entendiesen los chicos que el Padre debía proceder de ese modo, y que se acordasen de la psicología del anuncio; a base de oír una y otra vez la misma cosa, a fuerza de leer día tras día siempre lo mismo, cuando llega el momento en el que se necesita algo determinado, se acuerda uno de aquello que oyó o que leyó frecuentemente, y hace uso de lo que se le recomendaba por escrito o de palabra» (A. del Portillo, Meditaciones, IV, págs. 440-441)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el lugar para el discernimiento donde queda? En ningún intersticio. Y así fue como Escrivá construyó su Obra, previéndolo todo y evitando imprevistos tales como el ejercicio de la libertad. Y para ello nada mejor que el control mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de la Obra es una formación inculcada “a la fuerza”, como reconoce A. del Portillo y que busca ser bien práctica, dirigir (gobernar) la conducta de las personas. En la medida en que es marketing, implica una pobreza espiritual insospechada (jamás se imagina nadie que al asistir a una meditación está siendo objeto de una campaña publicitaria). Y las vocaciones surgen de ese marketing, un proceso que comienza pero no termina nunca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«nuestra formación no termina nunca: todo lo que habéis recibido hasta ahora es fundamento para lo que vendrá después. Por eso, cuando tengáis ochenta años, iréis al Curso anual con la misma ilusión que ahora, y os gustará ver a chiquitos de veinte años, que os explican de una manera ingenua, con mucha autoridad, lo que vosotros lleváis viviendo y enseñando durante muchísimo tiempo. ¡Es bonito!» (Meditaciones II, pág. 717)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecen divertidas y tiernas estas palabras del fundador. Pero no lo son cuando se las experimenta en la realidad: chiquitos de veinte años machacando a viejos de [completar a gusto] con ideas simplistas y encima con mucha autoridad. Este tipo de formación infantiliza y estanca el proceso de maduración más elemental, tanto racional como afectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fuerza de leer día tras día siempre lo mismo, se termina viviendo en un verdadero encierro mental, por más que se tenga un trabajo afuera de la Obra, se asista a la universidad, etc. No hay ningún proceso de discernimiento sino una insistencia hasta el cansancio con ideas muchas veces apodícticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más grave del control mental es que modifica conductas, no es simplemente un trastorno de ideas teóricas. De ahí la necesidad de algún tipo de desprogramación para modificar hábitos adquiridos que son destructivos o al menos perjudican la salud: la renuncia habitual a los propios derechos, el voluntarismo como razón de toda actuación, el estructuramiento y la rigidez mental, etc. (sobre más contraindicaciones cfr. Opus Dei: no recomendable para consumo humano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego el camino de salida puede terminar de dos formas (hay otras también): irse por agotamiento o irse porque un día los directores se levantan de su catre y dicen: “tienes un momentito, quiero decirte una cosa: tú no tienes vocación”. De la Obra se sale con una gran confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Si no nos hubiera llamado Dios, nuestro trabajo con tanto sacrificio en el Opus Dei nos haría dignos de un manicomio» (del fundador, Cuadernos 8, pág. 263).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto lo explica todo, creo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-5865163628721282877?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5865163628721282877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/5865163628721282877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2002/03/la-conciencia-despus-de-la-obra-2-ebe.html' title='La conciencia después de la Obra [2].- E.B.E.'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-8219471354169669342</id><published>2002-03-18T04:12:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T09:04:04.771-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recontruccion de personalidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metodos sectarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conciencia'/><title type='text'>La conciencia después de la Obra [3].- E.B.E.</title><content type='html'>La conciencia después de la Obra (3).- E.B.E.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c. No tener (El orden de la pobreza)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitualmente la virtud de la pobreza que se practica la Obra es objeto de crítica por sus características exteriores contradictorias. Pero pienso que también tiene un lado menos llamativo y que provoca consecuencias perjudiciales en la vida de los miembros de la Obra, especialmente de quienes la practican de modo radical, como l@s agregad@s y más aún l@s numerari@s. Esto se hace visible cuando abandonan la institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de la comodidad material de las casas de la Obra, que el discurso oficial sobre la virtud de la pobreza legitima, se encuentra la definición ascética y la función disciplinal que sus principios impulsan. Más que de una virtud, se trata de un orden que se impone a los afectos y a lo más íntimo del ser. Es la “pobreza de espíritu” cuyo objetivo es el vaciamiento personal, para que ese lugar lo ocupe la Obra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    «Hay unas señales inequívocas del verdadero desasimiento: no tener cosa alguna como propia; no tener cosa alguna superflua; no quejarse cuando falta lo necesario... Cuando se trate de elegir, lo más pobre, lo menos simpático» (Meditaciones I, pág. 697).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La instrumentalización que esta institución hace de la sabiduría cristiana es asombrosa: gran parte de la doctrina espiritual, a la que recurre o cita, tiene una aplicación instrumental concreta con el fin de obtener un resultado beneficioso para la corporación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leídas desde cierto punto de vista, esas palabras de libro de Meditaciones podrían considerarse como una máxima espiritual propia de muchas congregaciones religiosas. Pero la aplicación concreta que le da la Obra, a este tipo de textos, difiere completamente de lo que se podría suponer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa es el desprendimiento espiritual y otra muy distinta es literalmente no tener cosa alguna como propia. La propiedad de las cosas –quién es el dueño- es algo muy distinto del desprendimiento –de qué manera yo me relaciono con las cosas que poseo-. No es posible el desprendimiento si antes no se es dueño (de sí mismo y de lo que se tiene), y además, no creo que sean términos excluyentes (especialmente en el caso de los laicos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la Obra saltea este paso, porque lo que le interesa no es el desprendimiento (en las personas) sino la expropiación (de las personas). No le interesan las personas –por eso las descarta sin grandes escrúpulos- sino sus cosas y sus capacidades (intelectuales, laborales, monetarias, etc.). La “entrega” que exige la Obra es un acto de expropiación en nombre de Dios y es de este modo cómo la Obra se enriquece (en amplio sentido) al mismo tiempo que quien la deja se va con las manos vacías y con muchos problemas por resolver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí que la vocación haya de tener una fuerza arrolladora imprescindible, para que no se le resista nadie y así imponga sus exigencias de obediencia y entrega explícitas. Es clave el factor divino y personal de la vocación (lo de “divino” no es un adjetivo genérico), porque es la única manera de presionar y barrer con toda resistencia eficazmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hay que pedirle al Señor que nos mande la muerte antes que no perseverar» (del fundador, Meditaciones V, p. 404).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera tal que decir no (a cualquier cosa que pidan los directores) equivalga siempre a decirle no a Dios, como un non serviam de fatales consecuencias. Es el mecanismo básico de extorsión de la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer caso (el desprendimiento) se trata de una actitud espiritual, mientras que en el segundo (la propiedad de las cosas) se trata de instaurar un orden social interno basado en la indefensión de los individuos: hasta los mismos derechos deben ser entregados. Es una pobreza total, pero no como virtud sino como imposición y sometimiento. Es la Obra quien controla que nadie (me refiero a los miembros célibes) tenga nada como propio, de la misma manera que lo podría hacer un gobierno con aspiraciones de amplísimo control social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de la virtud personal, este orden de la pobreza que establece la Obra va a contramano de la vida que puede llevar cualquier persona viviendo en sociedad, a diferencia de un convento o vida conventual (aún así, ni siquiera la vida religiosa es comparable al despojo que somete la Obra, pues allí hay engaño y en la vida religiosa no).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el interés de la Obra no está tanto en el desarrollo de la virtud (de la pobreza) en las personas como en utilizar ciertos principios a modo de herramientas para gobernar y sostenerse. Es curioso, pero a través de la pobreza la Obra obtiene su sostenimiento. Esta “virtud” está relacionada íntimamente con la entrega o “virtud de la generosidad”. Darlo todo a la Obra. Desprenderse uno mismo de todo, para que la Obra lo posea todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría identificar cada uno de esos principios o señales de pobreza con un resultado concreto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- no tener nada como propio (ceder el control de uno mismo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- no tener cosas superfluas (no tener gustos, deseos, intereses personales)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- no quejarse cuando falta lo necesario (mansedumbre, conformismo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las consecuencias de este orden de pobreza, son variadas. En algunos casos fomenta la irresponsabilidad –nadie es dueño de nada- y desde luego impide hacerse dueño de la propia vida. En muchos casos, inhibe el sentido del gusto y la capacidad de desear. Impide la posibilidad de individuarse y desarrollar la propia personalidad. Son verdaderamente profundas y alienantes las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pobreza se relaciona con el desprendimiento y, en este sentido, fomenta la pobreza afectiva, que muchos ex miembros señalan en sus testimonios. Es el desprendimiento de los demás, la falta de interés real por el otro, pues en la Obra siempre lo primero son las normas. En el Evangelio, en cambio, lo primero es el prójimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desprendimiento afectivo está impulsado además por la expresa prohibición a tener amistades particulares. La razón es sencilla: reforzar la unidad con el orden jerárquico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«En Casa queremos a todos (…). Por eso, dice nuestro Fundador, ‘entre los tuyos, evita cuidadosamente aun la apariencia de una amistad particular’» (Meditaciones III, pág. 165)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Principio este que tiene su origen en la vida religiosa, de los conventos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Otro punto al que desearíamos referirnos es el lugar que ocupa la amistad en la vida espiritual. En un gran número de libros espirituales, escritos por religiosos, se encuentran condenas de diversas clases sobre las amistades particulares. Desde el punto de vista de la perfección de la caridad en la vida de una comunidad religiosa, tales amistades son muy perjudiciales. La preferencia por uno, significa hasta cierto punto una aversión por otro; hace imposible el ideal de regular todas nuestras relaciones con el espíritu de fe, según el cual Cristo (…). Pero un seglar, al leer tales libros, puede formarse una pauta falsa para su propia vida. (…) La gente que vive en el mundo está en una posición completamente diferente del religioso» (Eugene Boylan, o.c., El amor supremo, pág. 76-77).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay unidad entre las personas sino alrededor de quien represente al prelado. La pobreza afectiva mantiene el orden basado en la obediencia. No es extraño, por lo tanto, que quienes dejan la Obra tengan carencias afectivas, forma parte de los efectos de vivir la pobreza según la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este orden de la pobreza no emana de la virtud sino como directiva del gobierno de la Obra, para controlar el ambiente de los centros y especialmente la conciencia de los numerari@s y agregad@s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que se trata, con “la pobreza”, es de llegar al holocausto del yo, al aniquilamiento del yo. En la Obra se ponen en un mismo plano el egoísmo y el yo. Es el olvido de sí, hasta ya no saber quien soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hay que saber deshacerse, saber destruirse, saber olvidarse de uno mismo» (del fundador, Meditaciones VI, pág. 409)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro sentido de esta “virtud” es la utilidad: trabajar para la Obra hasta el agotamiento total. Ser útil a la Obra. Ser un buen instrumento. Parte de la pobreza es la laboriosidad, el trabajo sin descanso. Por eso descansar siempre será un deber y nunca un derecho, pues se descansa si se debe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Por eso pedimos al Señor una vida larga, llena de trabajo, humano y divino, hasta que acabemos agotados, exprimidos, sin poder darnos más porque nos hayamos gastado del todo, en un sacrifico completo, en un holocausto» (Cuadernos 3, cap.8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, está el empobrecimiento de la propia imagen personal, de tal manera de sentir un vacío interior, que sólo podría llenarlo la Obra. Mientras uno mismo no es nada, la Obra lo es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Desaparece todo atractivo personal, toda tentación de amarse uno mismo, cuando la humildad nos muestra que no hay de qué» (Cuadernos 3, Cap. 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo notable en la Obra es la falta de interés real por la vida interior de las personas. A los directores de la Obra no les interesa si alguien progresa en su vida interior, si su oración es más o menos profunda. Lo que les interesa es el cumplimiento de las normativas. Los primero son las normas. Eso es la Obra: un conjunto de normativa a cumplir. La vida interior de alguien no le importa a nadie (institucionalmente hablando). Por eso tampoco les preocupa el destino de una vocación que decide tomar distancia de la Obra. El aspecto pastoral de la Obra, propiamente, es prácticamente nulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este orden de la pobreza asimilado durante años explica la falta de ubicación dentro del mundo. Inhibe los deseos y aspiraciones personales. Es el aniquilamiento del yo, el vaciamiento, que tienen que ver con la entrega total a la institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema fue que la Obra pasó a ser todo y luego se descubrió que era nada. Lo que queda es un gran vacío en el alma. Y de ahí se parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reincorporación al mundo, puede llevar muchos años. Para quienes ingresaron a la Obra con catorce años, el mundo se trata de una experiencia en gran parte desconocida, a estrenar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-8219471354169669342?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8219471354169669342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/8219471354169669342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2002/03/la-conciencia-despus-de-la-obra-3-ebe.html' title='La conciencia después de la Obra [3].- E.B.E.'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4655957219291616440.post-7302487890657426361</id><published>2002-03-17T04:19:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T09:04:52.890-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recontruccion de personalidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metodos sectarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conciencia'/><title type='text'>La conciencia después de la Obra (4 y 5 final).- E.B.E.</title><content type='html'>II - Cuando la realidad ideal no cuadra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien deja la Obra, sale de un universo muy legalista y de extrema complejidad para la conciencia, lo cual no es extraño que dificulte la adaptación al mundo y genere situaciones no fáciles de resolver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay una única salida. Los caminos para reconstruir la propia vida son diversos. Están quienes han reencauzado su vida dentro de unos parámetros estándares y su situación dentro de la Iglesia no ha sufrido ningún cambio. El cimbronazo sólo afectó la relación con la Obra y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para otros, la crisis que produjo la Obra en sus vidas tuvo efectos más amplios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en los que se han separado de la Iglesia de manera implícita o explícita, como también en aquellos que se encuentran en una situación interior conflictiva, sin habérselo propuesto por motivos teóricos, sino como resultado del devenir mismo de sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera particular pienso en quienes se han casado y su matrimonio terminó en divorcio, o también, quienes han encontrado que la mejor manera –no la óptima, porque esa no existía- de reconstruir sus vidas ha sido estableciendo una relación afectiva con una persona divorciada (en todos los casos supongo la honestidad de la conciencia, como punto de partida básico).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la doctrina clásica de la Iglesia, las personas vinculadas a una situación de divorcio, no pueden ni recibir el sacramento del matrimonio ni el de la comunión (y tal vez, no puedo asegurarlo, muy posiblemente tampoco el de la confesión).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo que se pueda afirmar con absoluta seguridad que lo que han hecho para resolver y reconstruir sus vidas esté bien. Me parece que en gran medida es un asunto de conciencia, y por otro lado, una situación excepcional (el carácter inédito de la defraudación de la Obra y sus consecuencias destructivas en la vida espiritual de las personas). Por lo cual tampoco veo fundamentos claros para decir a priori que lo que han hecho -para reconstruir sus vidas- esté mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Iglesia evidentemente no puede bendecir dichas situaciones irregulares, pero tampoco creo que las pueda condenar a priori, por varias razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago en adelante una distinción práctica entre la Iglesia y la Santa Sede o Vaticano, considerando a la Iglesia como un concepto muy amplio histórica y teóricamente, mientras que a la Santa Sede o Vaticano la relaciono con el gobierno y las decisiones de un momento histórico de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa es condenar el divorcio y otra cosa es condenar situaciones particulares de manera general. Además, en el origen de muchas irregularidades se encuentra con un rol protagónico exclusivo la misma Prelatura del Opus Dei, de cuyo control es responsable directo la misma Santa Sede. Y hasta ahora la Santa Sede no ha hecho nada para ayudar a quienes han sido afectados por la prelatura Opus Dei. Tales condenas, entonces, fácilmente se convertirían en un boomerang.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces el divorcio puede ser resultado de la inexperiencia, como en el caso de los que se fueron siendo aún jóvenes, pues la Obra fomenta la inmadurez afectiva y el aislamiento respecto del mundo cotidiano que vive cualquier persona normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quienes se van en una edad avanzada, la posibilidad de entablar una relación con una persona divorciada puede ser una opción conscientemente elegida y asumida, aún teniendo en cuenta que la Iglesia condena el divorcio. Creo que esto sucede -entre otras cosas- a causa del factor oportunidad: en su momento se entregaron a la Obra unos años que son irrecuperables, y unas oportunidades que ya no existen, por lo cual no se puede emprender una nueva vida desde un punto de partida ideal que ya no existe y que además fue objeto de defraudación por parte de una institución de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hablar de oportunidades no estoy pensando en términos contables, matemáticos o de probabilidades, sino en razones y necesidades psicológicas profundas, existenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reconstrucción de la propia vida depende de las oportunidades que hay hacia delante, y en ocasiones son restringidas. La edad juega en contra para muchas cosas –encontrar trabajo, reconstruir la carrera profesional, entablar relaciones afectivas, etc.- y la Obra no sólo destruye vidas en muchos aspectos sino que además no hace nada para contrarrestar el daño ocasionado (la Obra se considera libre de culpa y responsabilidad, pues su inocencia es una prerrogativa que considera incuestionable e irrenunciable).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, no menos importante, la crisis causada por la Obra supone muchas veces una crisis de valores, que puede llegar a ser muy profunda hasta provocar un estado de escándalo interior e incredulidad. Especialmente cuando se percibe una injerencia política en la esfera moral (si frente a los principios morales prevalecen las decisiones y voluntades de gobierno, ya sean de la Obra misma como del Vaticano, lo cual provoca desastres en las conciencias). Esto quiebra todo el orden moral anterior. ¿Si la moral está al servicio de la política y la política es la responsable de mi crisis, porqué habré de subordinarme a la moral que procede de la política?, podría cuestionarse. La moral pierde autoridad al ser objeto de manipulación por parte de los gobernantes, se la ve como una materia subordinada a la política, y entonces la moral se transforma en un ámbito de disputas, lo cual no ayuda en absoluto. Aquí es donde veo que el rol de la conciencia es fundamental para encontrar una salida, recurriendo a la honestidad que se encuentra en ella y sin esperar una solución política, que provenga de afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su vez, la sensación que se tiene -en muchos casos- al dejar la Obra es la misma de un divorcio, y peor también, por lo cual se podría decir que el estado en el que se encuentran much@s numerari@s y agregad@s (al romperse el vínculo con la prelatura) es muy semejante al estado de divorciad@. Si la unión entre dos personas es considerada sagrada y por ello la Iglesia juzga inadmisible el divorcio, ¿cómo admitir la trasgresión que supone la ruptura del vínculo que desde el primer momento la Obra lo presentó como “divino, permanente y eterno” (cfr. A. del Portillo, Carta 19-III-1992, nro. 14) y luego ella misma, en muchísimos casos, no lo respetó sino que además lo quebrantó? La condena que la Obra dirige hacia los ex miembros de manera generalizada, se le vuelve en contra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Si alguien se descaminara, le quedaría un remordimiento tremendo: sería un desgraciado. Hasta esas cosas que dan a la gente una relativa felicidad, en una persona que abandona su vocación se hacen amargas como la hiel, agrias como el vinagre, repugnantes como el rejalgar»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(del fundador, Meditaciones III, pág. 389)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como bien dice Steve Hassan, «en las sectas destructivas, jamás existe una razón legítima para marcharse» (cap. 5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las repercusiones –el escándalo en sentido evangélico- que esta ruptura vincular puede tener en toda la vida espiritual de una persona son considerables. Más aún si se descubre que todo fue un gran fraude, que nunca existió institucionalmente la vocación de la que habla A. del Portillo (cfr. Carta 19-III-1992, n. 14), y que puede seriamente cuestionarse con escritos como el de A. Ruiz Retegui. La situación de irregularidad, entonces, comienza mucho antes de lo que se cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la Iglesia condena el divorcio, al mismo tiempo la Santa Sede no impide que la Obra quiebre el vínculo vital que mantiene unidas a muchas personas con la prelatura y por el cual comprometieron sus vidas para siempre (sin duda se trata de un vínculo muy complejo, primero porque no queda claro aún hoy día de qué naturaleza es, luego porque hay personas que lo único que quieren es irse cuanto antes, otras directamente consideran que nunca existió un vínculo real debido al fraude de origen (cfr. Falsedad ideológica), pero también hay personas que lo que quieren es hacer valer la vocación que ellas aceptaron junto con el vínculo trascendente que originalmente la Obra les presentó como tal; es una situación verdaderamente caótica la que ha provocado la Obra).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no se pueda afirmar técnicamente que se trata de lo mismo, a nivel vital los efectos son muy semejantes a un divorcio cuando la Obra rompe el vínculo, ya sea directa o indirectamente por sus reiteradas infidelidades. Mientras los miembros no tienen propiamente derecho a “divorciarse” de la Obra (en todo caso se dice que abandonan la vocación y traicionan a Dios), la Obra sí puede deshacerse de las personas que no le interesan (muy diferente a expulsar, acción que está reglamentada y restringida). Es una suerte de divorcio legitimado a favor de la Obra sin que tenga que dar cuenta de nada. Lo cual provoca no poco desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también puede decirse que, en cierto aspecto, los efectos son mayores a los de un divorcio, porque en el caso de l@s numerari@s, la Obra se queda con todo y al ex miembro no le corresponde nada (con l@s agregad@s sucede algo semejante). El privilegio que detenta la Obra es mucho más que un derecho a divorciarse, es a deshacerse de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el caso es muy distinto al de los religiosos que expone el CIC (canon 702: “Quienes legítimamente salgan de un instituto religioso o hayan sido expulsados de él, no tienen derecho a exigir nada por cualquier tipo de prestación realizada en el”) y el cual podría ser la base para justificar este comportamiento de la Obra (cfr. Catecismo, 84: “Si un fiel sale de la Obra no tiene derecho a pedir compensación económica alguna por los servicios que en la Obra haya prestado, ni por las donaciones o limosnas que haya hecho”), pues mientras en el caso de las órdenes religiosas se trata de una institución legítima, en el caso de la Obra se trata de una institución fraudulenta porque se da a conocer de una manera falsa (cfr. Falsedad ideológica), por lo cual correspondería no sólo una restitución y sino además una compensación moral y material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchos casos –especialmente para quienes ingresaron a los 14 años-, la vida matrimonial resultaba impensable porque desde la adolescencia la Obra les había metido en la cabeza –machacando- que el destino para ell@s –el plan de Dios desde la eternidad era el celibato, o sea, la vocación de numerari@ o agregad@.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cfr. Carta A. del Portillo, 19-III-1992, nro. 13: “Dios nos ha creado, y nos ha formado y nos ha tallado como convenía a la vocación que antes, desde la eternidad, nos había concedido” y nro 14: “La vocación al Opus Dei (…) es una llamada divina, eterna y permanente, que no se pierde jamás y que el Señor nos dirige de continuo. Se puede vivir de espaldas a ese requerimiento del Cielo, pero no se puede suprimir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Desde la eternidad el Creador nos ha escogido para esta vida de completa entrega: elegit nos in ipso ante mundi constitutionem (Ephes. 1, 4), nos escogió antes de la creación del mundo. Ninguno de nosotros tiene el derecho, pase lo que pase, a dudar de su llamada divina (…) Si no nos hubiera llamado Dios, nuestro trabajo con tanto sacrificio en el Opus Dei nos haría dignos de un manicomio. Pero somos hombres cuerdos, luego hay algo físico, externo, que nos asegura de que esta llamada es divina» (del fundador, Cuadernos 8, pág. 262-3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa última afirmación del fundador es muy impresionante. Lo único físico, externo comprobado es la coacción de los directores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco imaginaron que un día la Obra les manifestaría abiertamente su infidelidad, olvidándose ella de aquél carácter divino, eterno y permanente sin ningún pudor, aunque con mucha refinada hipocresía. Este doble golpe brusco produjo un gran descalabro, y de la noche a la mañana tuvieron que salir a rehacer sus vidas, sin manual que explique cómo se hace eso. Ni asistencia alguna de la Santa Sede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía anteriormente, algunos retomaron la vía estándar –ej., el matrimonio dentro de la Iglesia-, pero otros no. Porque no pudieron, porque ya no quisieron, o por tantas otras razones, cuyo común denominador es el paso por la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde cierto punto teórico se puede decir que están en una situación irregular (si se han apartado de la Iglesia en alguna medida). Pero desde una explicación causal, se puede afirmar que se encuentran en esa situación irregular a causa de la Obra, por lo cual tal irregularidad es imputable en primer término a la Obra. Luego, a quienes han dejado hacer a la Obra, quienes han autorizado y no han controlado a esta institución. Por último, cada caso con sus razones particulares, que merecen una valoración individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que está claro es que la situación irregular en la mayoría de los casos no comenzó cuando –por ejemplo- un matrimonio terminó en divorcio sino cuando la Obra se cruzó en el camino de esa persona a sus catorce años y estableció con ella una relación basada en el fraude, que finalmente terminó como era lógico: en un vaciamiento personal –uno se va sin nada- y una honda crisis en su conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sale muy mal parado de la Obra –más si el ingreso fue a los 14 años- y se reconstruye la vida como puede. Esto es esencial tenerlo en cuenta, para no compararse con situaciones más estándares y concluir en una autocondena personal. La Obra no es una situación normal y la salida de la Obra menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de allí, desde el momento en que se cierra la puerta del último centro, comienza una peregrinación hacia la estabilidad personal, que puede tardar años y pasar por etapas poco convencionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, cada uno sigue siendo responsable y puede contribuir en una segunda instancia a empeorar lo que ha provocado la Obra. Pero esto depende de cada caso particular y no puede analizarse de manera generalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, la situación irregular como punto de partida lo origina la Obra y esto sí es generalizable (aunque no ‘absolutizable’).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de allí, lo irregular pasa a ser la vida normal para muchos. De tal manera han quedado transformadas sus vidas, que el efecto provocado por la Obra se muestra irreversible. Uno sufre las consecuencias del pecado de origen de la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pecado que no es excusa ni vuelve inimputable a nadie para el resto de su vida, pero sí explica muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como por el pecado de Adán y Eva entró la muerte, por el pecado de la Obra entró la irregularidad en nuestras vidas, de diversas maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III - El lugar en la Iglesia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez abandonada la Obra, el tema es cómo sigue la relación con la Iglesia. Pues el paso por la Obra no fue simplemente una mala noche en una mala posada para luego despertar de la pesadilla sin más efectos: dejó consecuencias y en muchos casos afectó directamente a la fe y a la salud espiritual de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pocos esperan aún la asistencia de la Iglesia, como una intervención directa del Vaticano, porque la Obra dependen sólo de él y ni un obispo ni un párroco pueden hacer nada al respecto, salvo cumplir sus funciones ordinarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, los obispos podrían impedir el establecimiento de la Obra en sus diócesis, responsabilidad de la que no están exentos. Pero no pueden hacer nada con respecto a la Obra misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sería mala idea ayudarles a tomar conciencia de lo que están permitiendo que suceda en sus diócesis. Pero si el Vaticano no sólo no dice nada sino que alienta el trabajo que hace la Obra, difícilmente un obispo disponga algo en contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para algunos, su lugar en la Iglesia ya ha sido solucionado, se han reacomodado. Para otros, en cambio, sigue siendo un problema. Especialmente porque no creo que la Iglesia vaya a legislar ningún tipo de excepción para quienes se encuentran en una situación irregular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros creen que ya no tienen lugar en la Iglesia o que la Iglesia no tiene ya sentido en sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se puede perder la fe? Porque se la invirtió entera –del todo y para siempre, usando el lenguaje institucional- en la Obra –porque tenía el respaldo de la Iglesia- y la Obra resultó ser como el vaciamiento de un banco cuando sus gerentes se llevan los depósitos y no dejan nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Obra usó la firma del Evangelio («y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna» Mt 9,29) para emitir promesas sin fondos, que eran un verdadero engaño. Esto, particularmente desde el punto de vista de la fe, es dramático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hablar de engaño y estafa hay que tener pruebas de que intencionalmente fue así y no un simple error o una convicción honesta aunque equivocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las formas de poner seriamente en duda la posibilidad de error es la sistematización daño y la falta de rectificación durante largo tiempo. Especialmente la honestidad se ve comprometida cuando han existido advertencias reiteradas y no han sido tenidas en cuenta, ya sea por obsecuencia o por conveniencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra prueba se relaciona con cuán central es al sistema el supuesto error. Es decir, quién se beneficia con el daño supuestamente no querido. Si es esencial a la supervivencia del sistema, estamos frente a un claro conflicto de intereses, entre el sistema y la vida de las personas que alimentan al sistema. Si la Obra se diera a conocer tal cual es, muy pocos depositarían su confianza en ella. Pero para crecer institucionalmente como lo ha hecho, no quedaba otra que dar una impresión muy diferente a la que en realidad tiene. Muy probablemente también por ello Escrivá hablaba de la necesidad de la psicología del anuncio: fabricarse una imagen que venda, que de la desilusión ya se encarga la realidad. En el medio, quedan las ganancias para la Obra, de todo tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, la planificación. Una cosa es un error inconsciente o imprevisto. En un sistema tan planificado como el de la Obra, difícilmente se pueda explicar la extensa “cadena de errores” (que forman las personas damnificadas por la Obra) a lo largo de su vida institucional como imprevistos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay personas que se recupera de semejante estafa y hay otras que no lo consiguen. No veo de qué manera el Vaticano pueda permanecer en silencio durante mucho tiempo más sin caer en una grave complicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un desafío para la misma Iglesia encontrar la forma de desandar los desarreglos y daños provocados por la prelatura Opus Dei. Es responsabilidad directa de la Santa Sede, quien promovió e impulsó el funcionamiento de esa prelatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Obra es responsable del punto de partida desde donde una persona reinicia su vida. Por eso pienso que no corresponde –como algunos creen- responder a estas situaciones con un discurso implícitamente condenatorio diciendo que la única posibilidad es “esperar en la misericordia de Dios” para aquellos casos que viven en la irregularidad, como quien da a entender que están condenados a menos que Dios lo impida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es todo lo contrario: para esa situación de necesidad de perdón habría que pensar, en primer lugar, en la Obra y en quienes han permitido y consentido su actuación, de efectos irreparables en muchos casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se ha mencionado que en muchos casos, este tipo de problemas no se presenta porque se ha resuelto sin gran traumatismo la salida de la Obra. El tema son los otros casos, que no son pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me interesa encontrar respuestas a interrogantes vitales que son inéditos en muchos casos, pues la debacle de la Obra no la encuentro semejante a ningún otra institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de, por ejemplo, una congregación religiosa que no trató bien a uno de sus miembros y lo expulsó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Obra es una institución que lleva el fraude en sus entrañas (desde la vocación divina que inventan los directores hasta el carácter secular de la vida de sus miembros célibes (cfr. artículo de Haenobarbo) y la confusa pertenencia de los laicos a la prelatura). Este es el peor de los descubrimientos, porque no veo de qué forma pueda tener arreglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber intentado durante muchos años buscar la mejora personal (la santidad) es tremendamente desconcertante y a su vez un gran problema para la propia conciencia, encontrarse en una situación anómala, es decir, considerada como una infracción según los parámetros de la vida pasada (como miembro de la Obra).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchos casos, lo que uno ha vivido en la vida pasada ha sido un modelo de perfección que no incluía las complejidades de la vida corriente, y menos aún, las complejidades que resultan a partir de la ruptura con la Obra y el descubrimiento de sus anormalidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo paradójico es que en la irregularidad muchas veces uno se siente más normal que en la atmósfera de perfección presentada por la Obra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4655957219291616440-7302487890657426361?l=saldelopusdei.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7302487890657426361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4655957219291616440/posts/default/7302487890657426361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://saldelopusdei.blogspot.com/2002/03/la-conciencia-despus-de-la-obra-4-y-5.html' title='La conciencia después de la Obra (4 y 5 final).- E.B.E.'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
